El sector lechero en el norte del estado atraviesa un tortuoso proceso de reactivación tras los estragos combinados de la crisis sanitaria y una prolongada sequía que diezmó la ganadería local y desplomó la producción hasta un 50 por ciento.
Aunque el regreso de las lluvias ha devuelto el agua a los potreros y permitió iniciar la repoblación de los ranchos, los productores advierten que el avance es mínimo: apenas han recuperado una quinta parte de lo perdido. Bajo este ritmo, estiman que la estabilidad operacional previa a la emergencia no llegará sino hasta el periodo 2029-2030.
La merma en los establos es evidente. Predios que en años regulares promediaban 400 litros diarios de leche, hoy difícilmente entregan entre 200 y 250 litros. En toda la región, el hato ganadero actual se calcula apenas entre las 10 mil y 12 mil cabezas de ganado.
Factores de estancamiento
- Precios castigados: Los compradores pagan cerca de 10.50 pesos por litro, un valor insuficiente para garantizar un margen amplio de rentabilidad.
- Infraestructura deteriorada: Los caminos de terracería en mal estado encarecen el transporte y el mantenimiento vehicular de los acopiadores, costo que impacta indirectamente al productor.
- Repoblación lenta: La adquisición y crianza de nuevo ganado tomará de dos a tres años para reflejar un incremento sustancial en el volumen diario.
El panorama evidencia que la abundancia de agua es solo el primer paso; la verdadera reconstrucción del tejido productivo en el norte de Veracruz demandará tiempo, inversión y mejoras urgentes en las vías de comunicación.








