Aulas sin maestros ni directivos, infraestructura al borde del colapso y más de 3 mil planteles educativos operando sin una sola gota de agua potable. Ese es el diagnóstico de la crisis que atraviesa el sistema educativo en el estado de Veracruz.
La titular de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV), Raquel Bonilla, admitió la gravedad del panorama y reconoció que las carencias en mantenimiento, servicios básicos y plantilla docente no son nuevas: en diversos casos se trata de un abandono institucional y estructural que acumula entre cuatro y cinco décadas de rezago.
De acuerdo con la funcionaria, la dispersión geográfica y el deterioro físico de los inmuebles complican la atención en una red escolar que supera las 25 mil instituciones a lo largo del territorio veracruzano, donde cada plantel enfrenta un escenario particular de precariedad.
Ante la falta de personal frente a grupo y vacantes de directivos, la SEV informó que mantiene recorridos de supervisión y el levantamiento de actas administrativas para documentar las faltas. Paralelamente, la dependencia elabora un diagnóstico integral con el objetivo de priorizar la cobertura docente y presupuestar las intervenciones más urgentes en las comunidades escolares afectadas.








