El motor de la agroindustria veracruzana se reporta listo para capturar el mayor beneficio del mercado internacional en años. Tras un periodo de ajustes, Veracruz consolida su posición como el gigante indiscutible en la producción de azúcar en México, justo en el arranque de un ciclo 2026-2027 que perfila una reactivación histórica en las exportaciones hacia Estados Unidos.
De acuerdo con los reportes oficiales del Gobierno de México y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la nación norteamericana proyecta abrir sus fronteras para recibir hasta 1 millón 152 mil toneladas del endulzante mexicano. Esta cifra representa un impresionante incremento del 512% en comparación con el ciclo previo, abriendo una ventana de ingresos sin precedentes para las familias del campo.
La reactivación de las cuotas de exportación encuentra en Veracruz a su principal bastión. El estado no solo concentra cerca de 18 ingenios en activo, sino que aporta entre el 38% y el 40% de toda la producción de azúcar en el país.
Zonas clave como las Altas Montañas, la región de Córdoba y la cuenca del Papaloapan se mantienen como los motores de abastecimiento tanto para el consumo interno como para la demanda de exportación. Además, la infraestructura de sus puertos consolida a la entidad como la principal aduana de salida del endulzante hacia destinos globales que incluyen a Estados Unidos, Canadá, Marruecos y Japón.
A nivel nacional, la agroindustria de la caña sostiene una derrama económica que supera los 60 mil millones de pesos anuales, beneficiando de forma directa a más de medio millón de personas. Con este nuevo escenario de apertura comercial, se proyecta un beneficio extra de 4 mil 760 millones de pesos que impactará de manera directa en los bolsillos de unos 170 mil productores de caña.
Expectativa de cierre: Para el término del ciclo 2025-2026, las estimaciones oficiales apuntan a una producción nacional de 5.8 millones de toneladas de azúcar, respaldada por la operación de 47 ingenios en todo el país.
El reto para el sector ahora apunta a mantener el ritmo de competitividad mediante la adopción de tecnologías limpias, la producción de biocombustibles y la modernización de los procesos de molienda para garantizar que la caña de azúcar siga siendo el oro dulce veracruzano.







