La Iglesia católica lanzó un enérgico llamado a los veracruzanos para abandonar la apatía y asumir un rol activo en la vida pública del estado. A través de la Arquidiócesis de Xalapa, se advirtió que flagelos históricos como la pobreza, la marginación y el rezago social jamás podrán superarse si la población se mantiene al margen de las decisiones colectivas.
El vocero de la demarcación religiosa puntualizó que el desarrollo integral de Veracruz y del país no es una meta que se alcance de la noche a la mañana, sino un proceso gradual que exige constancia, responsabilidad compartida y un compromiso permanente de toda la estructura social.
El costo de la apatía social
La institución religiosa trazó una línea directa entre el desinterés ciudadano y el agravamiento de las crisis que golpean a la entidad. De acuerdo con el pronunciamiento eclesiástico, la falta de involucramiento comunitario es un factor que oxigena y prolonga problemáticas críticas como:
- El desempleo y la precarización laboral.
- La migración forzada y el abandono sistemático del campo.
- La deserción escolar entre los jóvenes.
- La pobreza extrema, que castiga con mayor dureza a los sectores más vulnerables y a las comunidades indígenas.
“Dejar el desarrollo en manos de unos cuantos actores es un retroceso para la democracia y la vida social”, alertó Beristain de los Santos.
Un modelo democrático en riesgo
Para la Arquidiócesis, delegar la responsabilidad del avance social de forma exclusiva a las cúpulas políticas o a sectores aislados no solo es insuficiente, sino peligroso, pues debilita el tejido democrático de la nación. La solución, sostiene el clero, radica en el trabajo colectivo y la búsqueda irrenunciable del bien común.
Finalmente, el vocero eclesiástico subrayó que el mensaje de esta semana busca sacudir conciencias e invitar a una reflexión profunda sobre el valor de la perseverancia y la solidaridad, pilares que considera indispensables para transformar la realidad social que hoy lastima a Veracruz.








