La fantasía tecnológica que el cine popularizó hace décadas comienza a tomar forma en el mundo real. El inventor y creador digital estadounidense Colin Furze presentó recientemente un monopatín que parece desafiar la gravedad: una patineta equipada con un sistema de suspensión magnética que produce la sensación de desplazarse literalmente sobre el aire.

El experimento, difundido a través de video en redes y plataformas digitales, recuerda inevitablemente al icónico “hoverboard” que apareció en la película Back to the Future Part II, conocida en español como Volver al futuro II. En aquella cinta de ciencia ficción, los personajes se desplazaban sobre tablas flotantes sin ruedas, una imagen que durante décadas simbolizó la tecnología del futuro.

Hoy, aunque todavía lejos de convertirse en un producto comercial masivo, la idea comienza a materializarse.

La creación de Furze funciona mediante un sistema de levitación basado en fuerzas magnéticas que reducen el contacto con la superficie y generan la ilusión de que la patineta flota mientras se desplaza. El resultado es un movimiento suave y silencioso que, visualmente, se asemeja a deslizarse sobre una capa invisible.

No es la primera vez que el inventor experimenta con esta tecnología. En proyectos anteriores, el propio Furze mostró una bicicleta modificada que utiliza el mismo principio de suspensión magnética para reducir la fricción y mejorar la sensación de desplazamiento.

Sus prototipos forman parte de una corriente creciente de inventores independientes que exploran aplicaciones prácticas de la levitación magnética, una tecnología que ya se utiliza en trenes de alta velocidad y sistemas de transporte experimental.

Por ahora, el monopatín flotante sigue siendo más una demostración de ingeniería creativa que un medio de transporte listo para las calles. Pero la escena —un joven deslizándose en una tabla que parece no tocar el suelo— demuestra que algunas ideas que nacieron en la ciencia ficción comienzan lentamente a abandonar la pantalla para entrar al laboratorio.

Y quizá, algún día, también a la banqueta. 

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