Una imagen generada con inteligencia artificial (IA), que recrea el presunto rostro del hombre impreso en el Santo Sudario de Turín, ha provocado amplio interés y discusión en redes sociales.
El Santo Sudario -una tela de lino conservada en la catedral de Turín, Italia- es considerado por la tradición cristiana como el lienzo que habría envuelto el cuerpo de Jesús tras la crucifixión. A lo largo de los años, la pieza ha sido objeto de análisis científicos, estudios históricos y controversias sobre su origen.
En días recientes, usuarios difundieron un video en el que se muestra una representación hiperrealista de un rostro masculino, generado mediante herramientas de inteligencia artificial. Para producir la imagen, se ingresaron instrucciones específicas -conocidas como prompts – basadas en los patrones, sombras y marcas visibles en el tejido, con el objetivo de que el sistema reconstruyera facciones humanas a partir de esos datos.
El resultado es un retrato tridimensional que interpreta las huellas del lienzo como rasgos anatómicos definidos, lo que ha llevado a algunos internautas a identificarlo como una aproximación al rostro de Jesucristo. Sin embargo, se trata de una recreación digital sustentada en algoritmos de procesamiento de imagen y no de una prueba histórica o científica concluyente.
El Sudario de Turín ha sido sometido a diversos estudios, incluidos análisis de datación por carbono realizados en el siglo XX, cuyos resultados situaron el origen del tejido en la Edad Media, aunque estos hallazgos han sido cuestionados por sectores que defienden su autenticidad.
La difusión del video reaviva el interés en torno al lienzo y evidencia el creciente uso de herramientas de IA para reinterpretar objetos históricos y religiosos. Especialistas señalan que este tipo de recreaciones deben entenderse como ejercicios tecnológicos de visualización, no como determinaciones definitivas sobre la identidad o apariencia de la figura representada en el tejido.
La pieza audiovisual continúa circulando en plataformas digitales, donde ha generado tanto entusiasmo entre creyentes como escepticismo entre investigadores y usuarios críticos.







