Lo que debía ser un viaje de rutina entre Milán y Alicante se transformó en una auténtica pesadilla sanitaria para decenas de pasajeros. Un vuelo de la aerolínea Ryanair sufrió un retraso de casi tres horas luego de que un masivo enjambre de mosquitos invadiera por completo la cabina de pasajeros justo antes del despegue.
El inusual incidente obligó a la tripulación a activar de inmediato los protocolos de seguridad e higiene, ordenando el desalojo completo de la aeronave.
La presencia de los insectos en un espacio tan reducido no solo generó incomodidad y desesperación entre los usuarios, sino también una alerta médica. El proceso de desembarque se aceleró de manera drástica luego de que una joven a bordo advirtiera al personal que padecía una alergia severa a las picaduras de estos insectos, lo que elevó el nivel de urgencia de la situación.
Por razones estrictamente higiénico-sanitarias, la aerolínea determinó que el avión no estaba en condiciones de operar el trayecto en ese estado.
Tras el desalojo, el grupo de viajeros fue trasladado a una puerta de embarque distinta, donde finalmente fueron reubicados en una aeronave de repuesto para poder llegar a su destino en España.
Aunque la compañía logró resolver el inconveniente cambiando de equipo, el malestar y la tensión entre los viajeros fue evidente. Uno de los pasajeros afectados resumió la tensión vivida dentro del avión antes de la evacuación:
“La situación estuvo a punto de salirse de control; realmente pudo haberse convertido en una tragedia si el vuelo llega a despegar con esa plaga adentro”, señaló uno de los viajeros.







