Tras un plazo forzado de 24 meses sin intereses, finalmente los “aplanalodos” pagaron la última letra de su ostracismo, lejos de las comodidades costeadas por los impuestos del pueblo.

Ahora, la Cuarta Transformación cumplió con su propósito de apoyar al desempleado, y a modo de alegrar la familia, Arturo Reyes Isidoro acomodó a su hijo Arturo en el Sistema Estatal del DIF.

Los nuevos empleadores igual y notaron en Arturito la habilidad para las manualidades, a decir de los “recortes” en los sobres para los medios de comunicación leales a su ex jefe, el candidato perdedor José Yunes Zorrilla.

O igual lo destinaron al área nutricional, dada su pericia para cocinar “chayotes”, al lado del tristemente “príncipe del amparo” Alberto Silva en tiempos de Javier Duarte.

Antonio Reyes, por su parte, ganó jugosa inclusión en la nómina de Radio Televisión de Veracruz, aunque su única experiencia con las señales provengan de entender las de su padre, descontinuado y desactualizado de la política.

Y falta más fauna de esta bonita familia.

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