La Orden Jogye, considerada la mayor corriente budista de Corea del Sur, realizó una inédita ceremonia en el Templo Jogye, en Seúl, donde un robot humanoide participó por primera vez en un ritual formal de conversión religiosa.
El androide, identificado como Gabi y diseñado con apariencia humanoide de 1.3 metros de altura, acudió vestido con túnicas tradicionales budistas para recibir una serie de preceptos adaptados a su naturaleza tecnológica.
Durante la ceremonia, líderes religiosos otorgaron al robot cinco normas básicas de conducta: respetar la vida, evitar causar daño a otros robots u objetos, obedecer a los humanos sin imitarlos, no actuar de manera engañosa y administrar su energía sin sobrecargarse.
La participación de Gabi llamó la atención en Corea del Sur debido al creciente debate sobre la interacción entre inteligencia artificial, ética y espiritualidad. La Orden Jogye señaló que el acto busca abrir la discusión sobre el papel de las nuevas tecnologías dentro de la vida humana y las prácticas religiosas.
El evento fue difundido en video y rápidamente se viralizó en redes sociales, donde usuarios reaccionaron entre sorpresa, humor y cuestionamientos sobre los límites entre la tecnología y la fe.







