A sus 101 años de edad, Lu Shizheng, habitante de la ciudad de Wenling en la provincia de Zhejiang, desafía los cánones y estereotipos de la nutrición para la tercera edad demostrando que la longevidad puede tomar formas inesperadas.

Lejos de dietas estrictas o privaciones, la rutina alimenticia de Shizheng incluye el consumo diario de arroz, preferencia por mariscos frescos como el cangrejo y un hábito particular: reserva en su hogar cajas enteras de refresco de cola y lima-limón. De acuerdo con informes de medios locales difundidos este 8 de octubre, el centenario suele añadir unas cuantas gotas de licor a su refresco bien frío.

“Comer bien y vivir bien es lo más importante”, afirma Lu Shizheng al resumir la premisa que rige su día a día.

Disciplina, descanso y vitalidad

Más allá de sus gustos culinarios, la rutina diaria de Lu se caracteriza por una marcada regularidad:

  • Mañana y noche: Utiliza un sillón de masajes para mantenerse activo y relajado.
  • Descanso: Se acuesta temprano tras cenar a las 17:00 horas, despierta a las 4:00 de la mañana (permaneciendo en cama hasta las 6:00) y mantiene el hábito de tomar una siesta al mediodía.

A pesar de haber dejado de andar en bicicleta recientemente debido a una caída, su vitalidad sigue llamando la atención. Cada cinco días acude personalmente al mercado local para abastecerse de pescado, camarones, carne de cerdo y cangrejo. Su porte es tal que comerciantes y transeúntes le calculan poco más de 80 años, e incluso hay quienes se aproximan para pedirle fotografías del recuerdo.

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