Agustín Basilio de la Vega

México atraviesa por una crisis muy aguda de inseguridad no obstante que el presidente, durante  doce años de campaña y más de un año de gobierno,   ha invitado a los ciudadanos a portarse bien y a respetarse mutuamente. Recientemente logró constituir la guardia nacional, impulsa leyes de amnistía y reparte ayudas masivamente para disminuir la necesidad de ingresos. 

Diariamente, desde las 7:00  de la mañana, el presidente López  predica la paz: ha pedido a los delincuentes que no transiten por el camino del egoísmo y de manera vehemente pide a los integrantes del ejército y la marina que respeten a los criminales. De hecho ha dado muestras sobradas de buena voluntad dejando libres a importantes capos (el culiacanazo por ejemplo). La iniciativa de amnistía que pretende dejar en libertad a delincuentes es una señal muy clara de su pretensión de pacificar México mostrando misericordia a quienes han transgredido la ley.

Con la constitución de la guardia nacional con mando militar en la que se fusionaron elementos de las fuerzas armadas y de la policía federal, el presidente cuenta con una institución a su modo y la mayoría de Morena en el Congreso de la Unión es un factor clave para sostener su política de amnistía y creación de leyes para seguir guiñando el ojo a los diferentes cárteles mexicanos.

Otro factor clave de la estrategia del presidente de México es el uso discrecional de recursos públicos que se reparten entre jóvenes y personas mayores.  En múltiples ocasiones el primer mandatario ha dicho que con eso ya no se involucrarán los mexicanos con los criminales pues no les hará falta dinero. Con esa derrama económica supone López que crecerá el consumo y por ende la economía y los buenos empleos aunque pagados con moderación pues según el presidente, la aspiración debe ser  vivir medianamente y no aspirar a cosas lujosas.

Pese a tener todo en sus manos, la inseguridad cada día está peor. En el mandato del presidente López los muertos ya rebasan la escalofriante cifra de  45,000, la más alta registrada en todos los tiempos para un año desde la revolución mexicana, el feminicidio se ha incrementado el 6% y la economía decreció -0-1%. Estos resultados explican la creciente inconformidad de los mexicanos que pensaron que con las ideas del presidente, México alcanzaría la paz y prosperidad.

Nuestro país requiere de un gobierno que a partir del respeto a la eminente dignidad humana garantice la vida, la integridad y la seguridad de las personas con estricto apego a la constitución y a las normas y no a ocurrencias o inspiraciones diletantes.

Se debe establecer un auténtico Estado de Derecho que combata al crimen organizado y su  infiltración en las instituciones del gobierno mexicano partiendo de la premisa de que la paz verdadera no puede suponer nunca un Estado rendido a las organizaciones criminales. 

En el combate a la delincuencia organizada se debe privilegiar la aplicación de la inteligencia preventiva, la investigación científica, y la desarticulación de las bases económicas y financieras de las redes delincuenciales nacionales y sus vínculos con las internacionales, la amnistía solo deja más intranquila a la población.

El gobierno debe ponerse del lado de las víctimas de la violencia, erradicar la impunidad en todas sus vertientes, esclarecer todos los hechos delictivos, reparar integralmente los daños ocasionados a las víctimas y atender con enorme responsabilidad la grave crisis de personas desaparecidas que existe en el país. Quienes integran las corporaciones policiales merecen salarios dignos y prestaciones sociales justas. 

Si el gobierno no corrige su estrategia económica, y no crece el Producto Interno Bruto de los mexicanos, la violencia se seguirá apoderando de más espacios y el circulo de la miseria continuará: a mayor pobreza, más delincuencia. Ojala con los últimos acontecimientos el presidente reconozca sus errores.

Twitter: @basiliodelavega

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