Rafael Arias Hernández*

Los actuales, son tiempos de hablar con la verdad, identificar causas y razones, de las adversas condiciones del hoy y los enormes retos del mañana; y, de denunciar responsables y culpables, y  de señalar beneficiarios y perjudicados. ¿De qué otra forma superaremos los problemas y saldremos de las crisis?

Presentes y futuras generaciones exigen se respete su existencia; defienden sus derechos y libertades; y expresan su ansia de vivir, de satisfacer sus necesidades, de desarrollarse y realizarse como seres humanos. 

Perciben, viven y padecen con claridad e intensidad, causas y razones, consecuencias y alcances. Por eso rechazan la realidad impuesta y soportada, llena de limitaciones y sacrificios interminables. Cuestionan y no aceptan, organizan y promueven el cambio. 

Muchos participan, sobresales los jóvenes de ayer, de hoy y de siempre; los que se rebelan y rechazan la pérdida de presente y la negación de un mejor futuro.

En múltiples formas, sobresale su consciencia de existencia y el deseo imparable de una mejor vida. Apoyan promueven, la presencia de una fuerza indestructible de renovación que no acepta sacrificio y limitación obligados; ni simulación y disimulo, como un presente, de pocas o nulas oportunidades, y de un futuro sin posibilidades.

Imparable y notoria, la toma de conciencia del tamaño de los obstáculos y negaciones. Situaciones agravadas, por otra realidad inocultable, la presencia e influencia de la delincuencia en todas sus formas, como la de malhechores y rufianes en las calles y también en los gobiernos. 

De todos ellos, sin duda que, peligrosos y costosos, son los servidores públicos que, obligados a cumplir y hacer cumplir la ley no lo hacen; y se refugian en negligencia, ineficiencia, omisión, disimulo, complicidad e impunidad.

Demasiado los afectados, y en pobreza y marginación crecientes. Los hay  que ni estudian ni trabajan; y, también, los que mucho estudian, pero tampoco trabajan, porque para unos y otros, para todos, hay pocas oportunidades de empleo, con decorosos salarios y mínimas prestaciones.

Así, muchos sobresalen, por su deseo y voluntad de ejercer sus derechos y libertades, cumplir con sus obligaciones, tomar sus decisiones, hacer su proyecto de vida y participar, responsable y activamente, en los asuntos públicos de su interés e incumbencia.  

Actitud, disposición y potencialidad participativa y constructiva que enfrenta resistencias y obstáculos. En efecto, abundan los que niegan, impiden, bloquean y distorsionan; esos conocidos personajes, demagogos y rufianes, que no cumplen, ni les interesa cumplir, con su responsabilidad social y su deber profesional, al minimizar, distorsionar, ocultar información y hasta exagerar, mentir, inventar y engañar. 

Contra ellos y otros, a su pesar, el cambio avanza,

Jóvenes, adultos y viejos, sabemos que estamos como estamos porque muchos no hicieron lo que tenían que hacer y, lo que es peor, algunos se aprovecharon de la situación para beneficiarse y beneficiar a familiares, socios y amigos.

Así, seguimos aferrados a la esperanza, a la posibilidad de que se entienda que la principal preocupación e inquietud, tiene que ver con permitirnos escapar y fomentar el rechazo a una realidad; con pocas y  cada vez más reducidas oportunidades; con  ofensivas condiciones de pobreza, marginación, limitaciones y sacrificios crecientes; con inaceptables situaciones de violencia y delincuencia activas e impunes, de trastorno e inestabilidad; y en general, con una injusticia  inadmisible,  hoy y siempre.     

A diestra y siniestra, se influye, predispone, engaña y desorienta, para que no se puedan identificar con claridad, orígenes y causas, formas y objetivos, beneficiados y perjudicados.

La cuestión central es que se oculta, distorsiona e impide, identificar y conocer lo que constituye origen y esencia de la inconformidad y el descontento ciudadano y social. Importante identificar y apoyar cambios y transformaciones verdaderas. 

En gran parte se desconocen las causas más importantes, prevaleciendo ineptitud e ineficiencia; además,  las indiscutibles y determinantes influencias ideológicas: la propaganda intensa y cotidiana, trastorna los hechos, modifica las actividades y acciones, hace irreales las políticas y programas.

Aunque de muchas formas trasciende, lo que algunos saben, pero esconden, lo que conocen, pero no rebelan, porque son las verdaderas causas de inconformidad, rebelión y reclamos de muchos, de demasiados jóvenes de ayer, hoy y siempre. 

Los mismos que identifican y señalan responsables y culpables. Desenmascaran y exhiben a los que encubren, distorsionan y ocultan; los que simulan, disimulan y engañan; a los que omiten, encubren y participan en la delincuencia dentro y fuera del gobierno. A los que usan y abusan de cargos, instituciones, recursos públicos y atribuciones y son conocidos, por su comportamiento, actitud y resultados en la función pública, la actividad empresarial o la participación social. 

Estos son causantes y responsables; y hay que aceptar, que en cierta forma, también lo somos todos los que permitimos y solapamos a irresponsables y parásitos en los gobiernos; y no reaccionamos, ante las inaceptables condiciones de una injusta realidad. Errores y consecuencias. Límites y alcances del costo del silencio, de la pasividad, de la complicidad.  

Manipulación y manipuladores, políticos y gobernantes de la cultura de “más de lo mismo”, actualizada como “de mal en peor”, o “de echando a perder se aprende”. Tiempos de señalar y denunciar, responsables y culpables, que se han convertido en obstáculo y problema; que tratan a toda costa de impedir que la esencia de la vida se manifieste, que el cambio en verdad se realice. Los que inevitablemente sus actos del pasado y sus actitudes del presente, sus usos y abusos del poder y los recursos públicos, les identifican, avergüenzan y estigmatizan.  

¿Cuál es el límite de resistencia y supervivencia, con abusos e inaceptables injusticias, con crecientes carencias, privaciones y sacrificios sociales? 

Las expresiones más insistentes, son de transformación y vida. La enseñanza del aprendiz, la lección del alumno a sus maestros. Mutatis mutandis. Cambiar lo que se deba cambiar es el reto, el desafío de la existencia humana.  

-Academico.IIESESUV @RafaelAriasH,Facebook:VeracruzHoydeRafaelAriasH  

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