La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, detonó una jornada de violencia coordinada en al menos 19 estados del país. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) reportó 252 bloqueos carreteros, incendios y ataques contra gasolineras y comercios, atribuidos a células del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Hasta las 20:00 horas, el gobierno federal aseguró haber desactivado el 90 por ciento de los bloqueos; 23 seguían activos y cuatro más operaban con cierres parciales. Jalisco concentró la mayor incidencia, con 65 eventos violentos, en una escalada que evidenció la capacidad de reacción territorial del grupo criminal tras la caída de su líder.
También se registraron “eventos focalizados y bloqueos aislados” en Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Colima, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Zacatecas. El patrón fue similar: vehículos incendiados para cerrar vías estratégicas y generar pánico social.
En un comunicado, la SSPC sostuvo que la mayoría de las vialidades han sido liberadas gracias al despliegue coordinado de fuerzas federales. Los operativos fueron encabezados por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Guardia Nacional, bajo protocolos de atención inmediata. El Gobierno de México afirmó mantener comunicación permanente con autoridades estatales.
La versión oficial indica que Oseguera Cervantes fue abatido en un operativo en Tapalpa, Jalisco, luego de que fuerzas federales repelieran una agresión armada. Herido durante el enfrentamiento, falleció mientras era trasladado a la Ciudad de México. Su cuerpo fue enviado a la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO) para su identificación legal y posterior entrega a familiares.
Considerado uno de los objetivos prioritarios de México y de Estados Unidos, “El Mencho” tenía una recompensa de 15 millones de dólares ofrecida por el gobierno estadounidense. Su muerte, lejos de cerrar el capítulo de violencia, abrió una nueva etapa de incertidumbre sobre la recomposición interna del CJNG y la disputa por el control territorial.
La autoridad federal pidió a la ciudadanía mantener la calma y evitar la propagación de rumores, mientras intenta contener una reacción criminal que exhibió, una vez más, la fragilidad de la seguridad pública ante la caída de un capo de alto perfil.







