“¡Al carajo!”, respondió molesto ayer el Presidente Andrés Manuel López Obrador cuando le preguntaron por su ausencia en Tláhuac.

Luego de no haber acudido a la zona del accidente en la Línea 12 del Metro, ocurrido el pasado lunes 3, y que cobró la vida a 26 personas, el Mandatario dijo que ya se ha solidarizado con las víctimas.

“No es ese mi estilo” -indicó López Obrador- “eso tiene que ver más con lo espectacular y lo que se hacía antes, no me gusta la hipocresía. Estoy pendiente, estoy solidarizándome con los familiares de las víctimas, me duele mucho, pero esto no es de irse a tomar fotos”.

Y replicó: “¡Al carajo ese estilo demagógico, hipócrita! Eso tiene que ver con el conservadurismo”.

De acuerdo con el último reporte del Gobierno de la Ciudad de México, 35 personas se encontraban anoche internadas en 14 hospitales públicos y privados, nueve mujeres, incluyendo una menor de 15 años de edad, y 26 hombres.

Foto Reforma

En el siniestro murieron 25 personas y ayer falleció una más que estaba hospitalizada. Se trata de Araceli Linares, de 52 años, empleada en un campo de tiro en Balbuena, de la Secretaría de Seguridad, y que esa noche viajaba en el Metro de regreso a su casa.

En las conferencias mañaneras de esta semana, que significan sus únicas apariciones públicas por la veda electoral, el Presidente ha dedicado más tiempo a cuestionar a la prensa, a opositores y a Mexicanos Contra la Corrupción, que a referirse directamente a las víctimas de la tragedia en Tláhuac o los avances de las investigaciones.

En un recuento hecho por Grupo REFORMA, en las cuatro conferencias realizadas del martes 4 al viernes 7 de mayo, AMLO dedicó 30 minutos al cuestionamiento del grupo Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, 20 a cuestionar las tarjetas rosas que reparte el candidato del PRI a la gubernatura de Nuevo León, y 17 minutos a criticar a la prensa aseverando que pasa por el peor periodo en su historia.

En cambio, el tiempo sumado en el que hizo referencia directa a las víctimas de Tláhuac, ya sea para externar pésames o solidarizarse, fue de 6 minutos y para hablar de las indagatorias del accidente ha ocupado 8 minutos en las cuatro conferencias mañaneras.

Senadores y diputados de oposición cuestionaron la expresión del Mandatario y su negativa a presentarse con los afectados.

Foto Reforma

Por responsabilidad, obligación y solidaridad, el Presidente debió acudir desde el primer momento con las víctimas, manifestó la presidenta de la Cámara de Diputados Dulce María Sauri.

Para la también ex Gobernadora de Yucatán, el presentarse en el lugar de una tragedia, hacer recorridos y escuchar a los afectados por parte de un gobernante, ayuda a activar la atención del Gobierno y a resolver pronto, y de mejor manera, las consecuencias de lo sucedido.

“Noto al Presidente muy confundido y cometiendo exabruptos que pueden ser no con la intención, pero no se da cuenta de que son profundamente ofensivos. No es un tema de expresarse en esos términos, no es un tema de show. Lo que sucedió en Tláhuac es de un profundo dolor”, argumentó el senador Emilio Álvarez Icaza.

“Es una expresión de un egocentrismo extraordinario, cuando lo que le toca a él es ser la cabeza de Estado, que encabece la indignación y el dolor”, añadió.

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