A casi un mes de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, el liderazgo del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) puede recaer en un ciudadano estadounidense: se trata de Juan Carlos Valencia González, hijastro del ‘Mencho’, nacido en California y con 41 años de edad.
De acuerdo con un artículo de The Wall Street Journal (WSJ) -firmado por José de Córdoba, Santiago Pérez y Steve Fisher-, Valencia González se perfila para ser el nuevo mandamás del cártel, mismo que es considerado como una organización terrorista en los Estados Unidos.
¿Quién es el hijastro del ‘Mencho’?
Valencia González es apodado como ‘Calvo’ ó ‘R-3’ y nació en Santa Ana, California; proviene de familias con ‘tradición’ en el narcotráfico. Se trata de un criminal por el que ya ofrecen 5 millones de dólares (alrededor de 90 millones de pesos) por su captura.
El padre biológico de Valencia González es Armando Valencia Cornelo, quien fue uno de los fundadores del Cartel del Milenio, organización delictiva donde ‘El Mencho’ dio sus primeros pasos. Valencia Cornelio fue liberado de una prisión en los Estados Unidos en 2020, debido a complicaciones de salud.
Mientras que su madre es Rosalinda González Valencia, quien se casó con ‘El Mencho’ y se encuentra ligada a Los Cuinis, uno de los brazos armados del CJNG. El posible sucesor de Nemesio Oseguera es considerado como “extremadamente violento”, de acuerdo con un informe de la Fiscalía General de la República (FGR).
Asimismo, Valencia González cuenta con experiencia dentro de la organización delictiva, ya que ha formado parte de las unidades Delta y Élite, encargadas de luchar contra organizaciones rivales, además de asegurar rutas y territorios lucrativos en todo el país.
El posible ascenso del hijastro del ‘Mencho’ dificultaría la colaboración en temas de inteligencia entre México y Estados Unidos, ya que las agencias de inteligencia estadounidenses enfrentarían obstáculos legales para investigar y recopilar los datos de esta persona, debido a que se trata de un ciudadano ‘americano’.
Las normas de los EU son bastante restrictivas a la hora de investigar a un ciudadano estadounidense en el extranjero, además de que se necesita de la aprobación del fiscal general y de un tribunal de vigilancia secreta; además de que deben tener pruebas de que el señalado actúa como “agente de una potencia extranjera”.







