En el complejo entramado donde convergen el entretenimiento y la realidad política, la serie televisiva El Señor de los Cielos ha vuelto a colocarse en el centro del debate público. Usuarios de diversas plataformas digitales han rescatado fragmentos de la producción que, bajo la óptica actual, adquieren una relevancia que muchos califican de premonitoria respecto a la situación de Venezuela y su cúpula gobernante.
La narrativa de la serie, producida por Argos Comunicación, propiedad de Carlos Payán Velver, del obradorista Epigmenio Ibarra y Verónica Velasco, introduce a un mandatario venezolano con características físicas y retóricas que guardan una estrecha similitud con Nicolás Maduro. En el desarrollo de la trama, se describe la consolidación de un “narcoestado” y se alude directamente al Cártel de los Soles, organización vinculada por diversos organismos internacionales con altos mandos militares del país sudamericano.
Ficción con tintes de realidad
Uno de los momentos más comentados por la audiencia es el diálogo donde los personajes plantean la fragilidad del mandatario ficticio: “Lo mejor que puede pasar es que sigamos de amigos de él… por lo menos hasta que lo agarren o le toque salir corriendo”. Estas líneas han resonado entre los analistas que observan la presión internacional sobre el Palacio de Miraflores.
El guion no se limita a la caracterización política; detalla operaciones logísticas de tráfico de estupefacientes hacia México a través de rutas marítimas y fronterizas, una dinámica que ha sido señalada en informes de inteligencia del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
El factor Epigmenio Ibarra
La controversia ha alcanzado a Epigmenio Ibarra, fundador de Argos y figura cercana a Morena y a la administración federal en México. Diversos sectores se cuestionan si la precisión de estos escenarios -planteados hace años en la pantalla- derivó de una mera intuición creativa o del acceso a información privilegiada sobre las redes transnacionales de influencia en América Latina.
Mientras la ficción sugería estos nexos, la realidad geopolítica actual presenta desafíos adicionales. Recientemente, declaraciones atribuidas a figuras de la política estadounidense, como Donald Trump, han puesto la lupa sobre México con la advertencia de que “algo habrá que hacer”, sugiriendo que la importancia de México en la cadena de suministro del narcotráfico es significativamente superior a la de Venezuela, lo que eleva la tensión diplomática.
La producción de la serie no ha emitido una postura oficial sobre estas interpretaciones, dejando la línea entre el libreto y los hechos periodísticos en una zona de ambigüedad que continúa alimentando la discusión en la opinión pública.







