Tras la captura, este sábado, del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y luego de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fijara postura en favor de la solución pacífica de las controversias y la no intervención -en apego a la Doctrina Estrada y a la Carta de las Naciones Unidas-, los gobernadores afines a la Cuarta Transformación difundieron un desplegado de respaldo político para reforzar la narrativa oficial del gobierno federal.
Un total de 24 mandatarios estatales identificados con la 4T expresaron su apoyo irrestricto a la política de seguridad del Gobierno de México y destacaron la coordinación “permanente y eficaz” que, aseguran, mantienen con el gabinete de seguridad de la administración de Sheinbaum.
En el pronunciamiento, difundido a través de redes sociales, los gobernadores respaldan “en todos sus términos” la estrategia nacional de seguridad y reconocen el liderazgo de la presidenta, a quien atribuyen una conducción “con responsabilidad, visión de Estado y compromiso social”, orientada -según el documento- a garantizar la paz, la gobernabilidad y el bienestar del pueblo de México.
Como eje central de su argumento, los mandatarios estatales destacan resultados “claros y verificables”, entre ellos una reducción del 37 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos, así como una disminución en delitos de alto impacto. Estas cifras, sostienen, confirman que la estrategia avanza en la dirección correcta y prioriza la protección de la vida y la tranquilidad de las familias mexicanas.
El texto también resalta el papel de las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional y las instituciones de seguridad pública, cuyo actuar -subrayan- se rige por el respeto irrestricto a la Constitución, a los derechos humanos y al compromiso permanente con la ciudadanía, bajo la conducción del Gobierno federal.

No obstante, el comunicado evidencia una omisión significativa. En ningún momento se menciona de manera explícita que el Gobierno de México, en coordinación con las entidades federativas, esté combatiendo directamente a los cárteles del narcotráfico. El discurso se limita a cifras generales y a una narrativa institucional que evita referirse de manera frontal al núcleo del problema de inseguridad que enfrenta el país.
En el contexto político actual, el oficialismo busca contener el desgaste provocado por la narrativa de “narcogobierno” y “narco partido”, señalamientos que han comenzado a permear tanto en la opinión pública nacional como en el ámbito internacional. En ese marco, los gobernadores incorporan supuestos “logros” en seguridad como un intento de deslinde frente a acusaciones de colusión o tolerancia hacia el crimen organizado.
La línea política, una vez más, parece emanar del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien hoy dejó atrás su imagen del “hombre de los abrazos” al negarlos -desde la arena de las redes sociales- y endurecer su postura frente al presidente estadounidense Donald Trump. Todo indica que el lopezobradorismo atraviesa una fase de repliegue preventivo, “curándose en salud” ante el temor de que posibles revelaciones desde el extranjero, particularmente vinculadas al régimen de Nicolás Maduro, puedan comprometer a sus aliados políticos.
El respaldo cerrado de los gobernadores a Claudia Sheinbaum refuerza la disciplina interna de la Cuarta Transformación, pero deja abiertas preguntas clave: ¿se está combatiendo realmente a los cárteles del narcotráfico o se trata, una vez más, de una narrativa política diseñada para contener el desgaste y blindar al movimiento en el poder?







