La fractura en el movimiento de la Cuarta Transformación se profundizó con el sorpresivo e insostenible intento de Rubén Rocha Moya por retomar las riendas del Gobierno de Sinaloa. A solo horas de haber anunciado el término de su licencia de 112 días, el mandatario sinaloense chocó de frente contra un muro político erigido por sus propios compañeros de partido: la totalidad de las y los gobernadores de Morena cerraron filas para desconocer su retorno y tildar su postura como un proyecto estrictamente personalista.
A través de un contundente manifiesto conjunto, la confluencia de mandatarios morenistas condenó la unilateralidad de Rocha Moya y remarcó que las apetencias individuales carecen de validez cuando arriesgan el rumbo y la estabilidad de la nación.
El bloque de gobernadores subrayó que la gobernabilidad del país se cimenta en el respeto a las instituciones y la legalidad, señalando de forma implícita que ningún actor político ostenta la facultad de actuar al margen del orden constitucional ni de tensar el marco republicano. En un tono contundente, el comunicado instó al sinaloense a conducirse con madurez y congruencia política, advirtiendo que las determinaciones de facción dinamitan los preceptos de honestidad que juraron defender.

El origen del quiebre
La crisis se desencadenó cuando Rocha Moya hizo pública su intención de reincorporarse al Ejecutivo estatal para cumplir el mandato popular que concluye en octubre de 2027. Durante su pronunciamiento, el gobernador sostuvo que en los casi cuatro meses de separación voluntaria se presentó formalmente ante la Fiscalía General de la República (FGR) para rendir su declaración y desestimar los sealamientos emanados desde la justicia estadounidense.
Sin embargo, el trasfondo judicial permanece activo. La Secretaría de Gobernación confirmó que la FGR mantiene carpetas de investigación abiertas sobre las diez personas señaladas por el Departamento de Justicia de EE. UU., expediente en el que se indaga la presunta injerencia y respaldo del Cártel de Sinaloa en los comicios estatales de 2021.
Ante este escenario, la postura del bloque guinda fue categórica: plena subordinación y respaldo institucional a la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, dejando aislado a Rocha Moya en su intento por retomar el poder en un estado fracturado por la violencia y la sombra de la sospecha.








