En menos de cinco semanas, Petróleos Mexicanos (Pemex) ha enfrentado al menos seis incidentes operativos —incendios, fugas y derrames— en distintas instalaciones del país y en el extranjero, en un contexto donde la llamada “cuarta transformación” ha sido señalada por críticos como un periodo marcado por decisiones deficientes, falta de mantenimiento e incapacidad operativa.
El 17 de marzo se registró el hecho más grave en la refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco, donde un incendio provocado por el desbordamiento de aguas aceitosas dejó cinco personas sin vida, entre ellas un trabajador. La empresa atribuyó el siniestro a lluvias intensas en Paraíso.
El 9 de abril, en la misma refinería, se produjo otro incendio, esta vez en un almacén de coque. Aunque no hubo víctimas, el evento generó una columna de humo negro visible a varios kilómetros.
El 12 de abril, un derrame de diésel fue reportado en la planta de Pemex en Deer Park, específicamente en el canal Houston Ship. La paraestatal confirmó el incidente un día después y señaló que la limpieza tomaría al menos 48 horas.
Para el 16 de abril, un nuevo incendio se registró en la refinería Miguel Hidalgo, en Tula. Autoridades locales indicaron que se activaron protocolos de emergencia, mientras que habitantes reportaron una explosión previa al siniestro.
Ese mismo día, en Minatitlán, se denunció un derrame de crudo en una zona rural. El agente municipal Samuel López González aseguró que la fuga lleva meses activa, afectando arroyos cercanos a la laguna Mezcalapa. Según su versión, las intervenciones de Pemex han sido insuficientes.
El incidente más reciente ocurrió el 21 de abril en Progreso, donde se detectó un derrame de hidrocarburo en el mar. El gobernador Joaquín Díaz Mena informó que el origen fue un ducto submarino fuera de operación. Pemex indicó que la fuga correspondía a producto remanente y que el conducto fue sellado.
La reiteración de incidentes en un corto periodo refuerza cuestionamientos sobre la gestión energética en el país, en particular hacia la política petrolera impulsada durante la denominada cuarta transformación, señalada por especialistas y sectores críticos como deficiente en prevención, supervisión y respuesta operativa.







