Este miércoles, Marruecos ha vuelto a cerrar los accesos a la ciudad autónoma de Ceuta, después de la entrada masiva de migrantes a este enclave español situado al norte del país alauí. Más de 8,000 personas, ciudadanos marroquíes en su mayoría, cruzaron entre el lunes y el martes hasta suelo español a nado o en pequeñas embarcaciones en busca de mejores condiciones de vida y ante la falta de vigilancia del lado marroquí de la valla que separa los dos países.

La ciudad, de 85,000 habitantes, ubicada en escasos 18 kilómetros cuadrados, se ha visto desbordada para hacer frente a esta crisis migratoria inesperada. El Gobierno de España ha enviado a 200 agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional de refuerzo y ha optado por desplegar al Ejército en la zona, dando lugar a imágenes que no se veían desde hace lustros.

Según fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores, ya han sido devueltos o han retornado voluntariamente 5,600 migrantes, aunque ahora preocupa especialmente la situación de los menores extranjeros que han llegado sin la tutela de ningún adulto.

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Este miércoles, muchas de las personas que esperaban del lado marroquí una oportunidad para pasar al otro lado de la verja, han emprendido el rumbo de vuelta a su punto de origen tras comprobar que los accesos estaban cerrados.

Crisis humanitaria

Muchas organizaciones, como Cruz Roja y otras, están poniendo el foco en la dimensión de esta crisis humanitaria, a pesar de que la mayoría de los migrantes que han llegado, núcleos familiares completos en muchos casos, presentan buen estado de salud, debido sobre todo a la buena climatología de estos días y al corto trayecto recorrido, de alrededor de 400 metros, con la mar en calma.

La capacidad de Ceuta para atender a las miles de personas llegadas en tan solo 48 horas es limitada. Las autoridades han procedido a separar a los migrantes entre mayores y menores de edad. Los primeros serán repatriados, para lo que se ha ordenado habilitar el estadio José Benoliel, aunque el martes por la tarde aún no estaba en funcionamiento; mientras que los segundos son trasladados al campamento de Piniers y a las naves del Tarajal.

Todas las instalaciones se encuentran desbordadas, a lo que hay que sumar la situación de crisis sanitaria en medio de la pandemia de coronavirus, que obliga a guardar cuarentenas a todos los que ingresen en territorio español. Por el momento no existen cifras sobre cuántas personas han necesitado asistencia sanitaria o cuántas habrían sido trasladadas a hospitales.

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