México vuelve a colocarse en el centro de la agenda de seguridad de Estados Unidos, ahora no solo por el tráfico de fentanilo, sino por las acusaciones que vinculan a cárteles mexicanos con el régimen de Venezuela. Así lo documentó el Financial Times, en un reporte que deja en evidencia el endurecimiento del discurso y las exigencias de Washington hacia el gobierno mexicano.

De acuerdo con el diario británico, la reciente acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el presidente venezolano Nicolás Maduro contiene numerosas referencias a México. En ellas se señala que organizaciones criminales mexicanas habrían colaborado con funcionarios venezolanos para el tráfico de cocaína y el lavado de dinero, lo que coloca al país en una posición políticamente incómoda y estratégicamente vulnerable.

Para Carlos Ramírez, consultor de Integralia, las alusiones a México son particularmente delicadas. “Todo puede ser utilizado en nuestra contra”, advierte, al subrayar que estas acusaciones refuerzan la narrativa estadounidense de que el narcotráfico en la región opera con redes transnacionales y protección política.

El Financial Times recuerda un episodio emblemático: en 2006, un avión DC-9 con 5.5 toneladas de cocaína aterrizó en Ciudad del Carmen, Campeche, presuntamente procedente de instalaciones vinculadas al gobierno venezolano. Para fiscales estadounidenses, ese caso evidenció no solo la implicación del régimen de Caracas en el narcotráfico, sino también sus nexos con cárteles mexicanos de alto perfil.

Este contexto complica aún más la posición del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ya mantiene una relación tensa con Donald Trump. El exmandatario estadounidense ha reiterado su oferta de intervenir militarmente en México para combatir a los cárteles, propuesta que ha sido rechazada de manera categórica por el gobierno mexicano bajo el argumento de la soberanía nacional. Trump, sin embargo, insiste en que grupos como el Cártel de Sinaloa controlan amplias regiones del país, afirmación que México niega.

Washington, además, no parece satisfecho con los resultados presentados por México. Aunque Sheinbaum ha asegurado que el flujo de fentanilo hacia Estados Unidos se redujo 50 por ciento en el último año y que se han decomisado más de 1.8 toneladas de esta droga desde octubre de 2024, funcionarios estadounidenses consideran que los avances son insuficientes. “El progreso gradual es inaceptable”, sentenció la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado en redes sociales, según el FT.

El reporte también apunta a que fiscales estadounidenses acusan a figuras clave del chavismo, como Diosdado Cabello, de facilitar operaciones de narcotráfico en coordinación con cárteles mexicanos como el de Sinaloa y Los Zetas, además de utilizar canales diplomáticos en México para repatriar ganancias ilícitas. Cabello ha rechazado categóricamente estas acusaciones.

En el terreno político, la acusación contra Maduro revive viejos señalamientos sobre presuntos apoyos financieros de Venezuela a la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador en 2006, acusaciones que han sido negadas tanto por el exmandatario mexicano como por el gobierno venezolano. No obstante, analistas citados por el Financial Times advierten que Estados Unidos podría incrementar la presión para que México investigue o entregue a políticos vinculados con Morena presuntamente relacionados con redes criminales.

“Desafortunadamente, la evidencia de vínculos entre políticos cercanos a Morena y el narcotráfico es sustancial”, afirmó Mónica Serrano, académica de El Colegio de México. Para el diario británico, el escenario no podría ser más adverso: Trump ha amenazado con “empezar ya a atacar a los cárteles”, y aunque Sheinbaum ha reiterado que la Constitución prohíbe cualquier intervención extranjera, el éxito de una eventual ofensiva estadounidense contra el régimen de Maduro podría envalentonar al republicano.

Si el gobierno mexicano no presenta decomisos contundentes ni actúa contra funcionarios de alto nivel presuntamente coludidos con el crimen organizado, la paciencia de Washington podría agotarse. Así lo resume el exsubsecretario de Relaciones Exteriores, Andrés Rozental: Trump no suele esperar resultados graduales cuando se trata de seguridad. Y México, hoy, está nuevamente en el centro de esa presión.

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