Unos 25 millones de personas, la mayoría mujeres (95%), que se concentran en la franja más pobre y la más poblada de México, se encuentran al margen del mercado laboral, de acuerdo con un estudio dado a conocer por la ONG Acción Ciudadana Frente a la Pobreza (ACFP).

Se trata de casi la mitad de la población económicamente activa del país, que asciende a 55.4 millones de personas, pese a que se redujeron 1.6 millones a causa del largo confinamiento derivado de la pandemia de Covid 19 el año pasado, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografia (INEGI).

Según el estudio, se entiende por personas “excluídas” de mercado laboral aquellas que, o bien se encuentran desocupadas o sus labores domésticas o de cuidado les impiden tener una actividad remunerada.

El Ranking de Trabajo Digno reporta que cinco estados concentran la mayor parte de la masa laboral relegada, los cuales coinciden con las provincias más pobres del país: Chiapas, Tabasco, Veracruz, Hidalgo y Estado de México.

En contrapartida, los cinco estados con menos población “excluida” son Nayarit , Yucatán, Baja California Sur y Campeche.

Rogelio Gómez, coordinador de ACFP, señaló que en algunas zonas del país la cifra de personas fuera del mercado laboral supera al de aquellas que cuentan con un empleo formal con condiciones mínimas de trabajo, es decir, que les permite ganar el doble de la canasta básica y contar con seguridad social.

Según el especialista, en México se contabilizan 75 millones de personas (de una población total de 126 millones) que reúnen la edad y las condiciones para desempeñar una labor productiva, pero sólo 9 millones (12%) cuentan con un empleo formal con las condiciones mínimas.

En cambio, 35.3 millones cuentan con un trabajo “precario” y 24.6 millones están excluidas.

“Mientras esta condición de deterioro laboral persista, será imposible que la economía crezca de manera sostenida y acelerada”, señaló el experto, al indicar que “la reactivación tras la pandemia por Covid-19 durará mucho más tiempo”.

La economía mexicana se desplomó 8.5% el año pasado, de acuerdo con el INEGI y este año podría crecer 6%, es decir, un nivel inferior al del período de la prepandemia.

Unas 12 millones de personas, al menos, según el cálculo de los especialistas, perdieron su empleo durante el período del confinamiento, la mayoría (10.5%) pertenecientes a la llamada “economía sumergida”, es decir, el sector informal.

La difusión del estudio coincidió con otro reporte llamado “Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE)”, realizado por el INEGI, según la cual hay 2.2 millones de personas de 15 años y más ocupadas en el trabajo doméstico remunerado en México. De ese universo, 88% son mujeres, según el informe, que está actualizado hasta el primer trimestre del presente año.

Los hombres y mujeres que se desempeñan en este sector son en su inmensa mayoría trabajadores informales (96%) y 70% carece de todo tipo de prestación remunerada.

El reporte clasifica el trabajo doméstico remunerado en varios grupos, que van desde cuidadores de niños o personas ancianas o enfermas en casas particulares, hasta jardineros, lavanderos y planchadores domésticos, choferes, vigilantes y porteros en viviendas privadas.

Los empleados domésticos laboran 30 horas a la semana en promedio y perciben ingresos mensuales de 3, 300 pesos pero en este caso también hay una desventaja para las mujeres, porque reciben estipendios de hasta un 30% más.

Como sea, aunque el salario sea mayor, lo que distingue a los “asistentes del hogar”, otro término eufemístico para definir al sector, es la ausencia de beneficios como servicios de salud.

Sólo 3% de las mujeres que desempeñan el trabajo remunerado en el hogar cuentan con acceso al médico adicional a su salario, mientras que la proporción es muy superior (16%) en el caso de los hombres. 

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