Organizaciones civiles advirtieron que México mantiene niveles críticos de impunidad en delitos contra periodistas y exigieron al Estado fortalecer sus mecanismos de investigación y protección, ante el aumento sostenido de agresiones.

Las organizaciones Reporteros Sin Fronteras (RSF) y Propuesta Cívica alertaron que el país continúa entre los más peligrosos para ejercer el periodismo a nivel mundial, con una tendencia creciente de violencia que no ha sido contenida por las autoridades.

Durante la presentación de una guía enfocada en mejorar los modelos de investigación penal en casos de homicidio y amenazas, Sara Mendiola, directora de Propuesta Cívica, subrayó que la impunidad alcanza el 95% en asesinatos de periodistas y llega al 100% en desapariciones.

El documento expone fallas estructurales en las fiscalías, particularmente en la atención de amenazas, las cuales —advirtió— no se investigan con oportunidad, lo que facilita la escalada hacia delitos más graves como homicidios o desapariciones.

Mendiola señaló que múltiples casos evidencian que las agresiones letales estuvieron precedidas por amenazas ignoradas por las autoridades, lo que revela vacíos críticos en la prevención.

En el mismo acto, familiares de víctimas denunciaron la falta de avances en la procuración de justicia. Rosa María Breach, hermana de la periodista Miroslava Breach, asesinada en 2017 en Chihuahua, afirmó que tras nueve años el caso permanece sin resultados concluyentes.

Indicó que el proceso ha sido prolongado y complejo, marcado por la falta de acompañamiento institucional y la paralización de avances, lo que ha obligado a las familias a asumir labores de investigación ante la insuficiencia de las instancias oficiales.

Advirtió además que los crímenes contra periodistas no solo eliminan voces críticas, sino que generan un impacto profundo en sus entornos familiares, quienes enfrentan riesgos constantes y condiciones de vulnerabilidad.

De acuerdo con cifras de RSF, desde el año 2000 más de 150 periodistas han sido asesinados en México y al menos 28 continúan desaparecidos, lo que posiciona al país como uno de los más riesgosos para el ejercicio informativo fuera de contextos bélicos.

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