La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó este martes que su gobierno no fue invitado a integrarse a la cumbre regional denominada “Escudo de las Américas”, iniciativa impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para articular una coalición militar latinoamericana contra los cárteles de la droga.

Durante su conferencia matutina, la mandataria evitó emitir una valoración política sobre el bloque anunciado por Washington y se limitó a señalar que México mantiene un mecanismo bilateral de seguridad con Estados Unidos, el cual -según afirmó- funciona desde antes del anuncio de esta nueva alianza regional.

“No fuimos invitados, pero tampoco necesitábamos ser invitados porque ya existe un acuerdo con Estados Unidos”, sostuvo.

Sheinbaum explicó que, en el marco de ese entendimiento, ambos países sostienen reuniones periódicas a nivel técnico para revisar estrategias y resultados en materia de seguridad. De acuerdo con la presidenta, estos encuentros se realizan mensualmente entre funcionarios de ambos gobiernos.

La mandataria insistió en que la cooperación bilateral se mantiene activa a través de distintos canales institucionales, incluyendo el diálogo permanente con el Departamento de Estado y el Comando Norte de Estados Unidos, además de otras agencias de seguridad.

El anuncio de la coalición ocurrió el sábado pasado durante la cumbre del “Escudo de las Américas”, donde Trump informó la integración de al menos 17 países de América Latina a una estructura militar coordinada por Washington para enfrentar a los cárteles del narcotráfico en la región.

Según el plan expuesto por el mandatario estadounidense, Estados Unidos se comprometería a capacitar y apoyar el despliegue de fuerzas armadas de los países participantes con el objetivo de reforzar operaciones contra el crimen organizado transnacional.

La ausencia de México en la iniciativa, sin embargo, revela un dato político relevante: la principal economía latinoamericana y vecino inmediato de Estados Unidos quedó al margen de una estrategia regional que, al menos en el discurso, pretende combatir el mismo fenómeno que ambos gobiernos aseguran enfrentar de manera coordinada.

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