Lo que debió ser una jornada de reconocimiento por el Día Nacional de la Enfermería se transformó en un grito de auxilio y desesperación. En ocho hospitales estratégicos de la Ciudad de México, el personal sanitario —médicos y enfermeras que sostienen el sistema público— inició este 2026 enfrentando una crisis económica sin precedentes: el adeudo de cinco quincenas de salario devengado.
Un sistema que no termina de nacer: el colapso de IMSS-Bienestar
La génesis de este conflicto administrativo se remonta a octubre del año pasado. Cientos de profesionales respondieron a la convocatoria oficial para integrarse al esquema IMSS-Bienestar; sin embargo, tras meses de servicio ininterrumpido, el flujo presupuestal para sus nóminas simplemente no se materializó.
Maritza Hernández, enfermera del Hospital General de Tláhuac, sintetiza el sentimiento del gremio: la vocación permanece intacta, pero la solvencia económica se ha extinguido. Los ahorros se agotaron y la dependencia de préstamos familiares se ha vuelto la única vía de supervivencia ante las promesas incumplidas de la institución.
Errores de expediente: el costo de la ineficiencia
El impacto del impago se focaliza en centros neurálgicos como los hospitales de Xoco, el Pediátrico de La Villa y el General Enrique Cabrera. Según testimonios obtenidos, fue apenas el pasado 22 de diciembre cuando la autoridad administrativa notificó que las contrataciones no se habían formalizado debido a “errores en la gestión de expedientes”.
Esta negligencia burocrática ha tenido consecuencias devastadoras para los derechos laborales de los trabajadores. Maricruz Flores, del Hospital General Rubén Leñero, denunció que el personal fue excluido de prestaciones básicas de fin de año, como los vales de despensa y el aguinaldo, a pesar de haber cubierto todas sus jornadas laborales durante el último trimestre de 2025.
La solución de la autoridad: suspensión y silencio
La indignación escaló tras la filtración de un audio atribuido a Alberto Gómez Sánchez, titular del Departamento de Personal del organismo en la Ciudad de México. En el registro, se instruye a los afectados a suspender sus labores de inmediato y reincorporarse hasta el 1 de marzo de 2026, bajo el argumento de “regularizar” el tiempo ya laborado.
Esta propuesta de “descanso forzoso” es vista por el gremio como una maniobra para evadir la responsabilidad inmediata del pago y dejar a los especialistas sin ingresos por dos meses adicionales.
Promesas vs. Realidad: la amenaza de movilizaciones
Aunque el IMSS-Bienestar ha reconocido públicamente las “afectaciones temporales” derivadas de procesos burocráticos y asegura que la contratación formal inició este 1 de enero de 2026, la confianza institucional está rota.
Ante la falta de depósitos tangibles, el personal sanitario ha advertido que este inicio de año estará marcado por movilizaciones y bloqueos en la capital. La exigencia es única y no negociable: la liquidación total de los sueldos devengados. Lo que queda de manifiesto es que, para los héroes del sistema de salud, la “nueva era” de la atención pública ha comenzado con las manos vacías.







