Operaba prácticamente bajo la nariz de las autoridades. La refinería clandestina asegurada recientemente por la Fiscalía General de la República (FGR), en reynosa Tamaulipas, se localiza a escasos 1.5 kilómetros de un cuartel militar de la Guardia Nacional, una distancia lo suficientemente corta como para que la infraestructura fuera visible a simple vista desde la sede castrense.

Ubicada al sur del complejo militar sobre el Libramiento Sur Dos -a unos 7 kilómetros de la carretera a Monterrey-, la planta contaba con un equipamiento industrial imposible de ocultar: siete tanques verticales de almacenamiento masivo y 11 tanques móviles.

La ruta de la impunidad

Para llegar al lugar de los hechos, el trayecto conecta directamente el Libramiento con la Brecha El Becerro, un camino con tramos reducidos de pavimentación catalogado históricamente como corredor de tráfico de migrantes, contrabando y narcotráfico.

A solo 1,500 metros de ese cruce fronterizo interno se ubica el acceso al predio donde la FGR incautó un arsenal energético de 3.7 millones de litros de hidrocarburos, además de otros inmuebles asegurados en el mismo radio.

Actualmente, el perímetro se encuentra bardeado y resguardado por efectivos del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, quienes mantienen un estricto cerco de seguridad e impiden el tránsito por las brechas colindantes.

Redes satelitales y señalamientos políticos

El hallazgo desató reacciones en el ámbito político nacional. La magnitud del complejo -el cual requirió meses de obras de ingeniería para su edificación- quedó evidenciada al constatarse que la infraestructura figuraba en plataformas de cartografía digital como Google Maps desde febrero de 2025.

El vocero de la bancada del PAN en la Cámara de Diputados, Federico Döring, cuestionó la omisión de los tres órdenes de gobierno ante una instalación visible desde las vías principales de comunicación:

  • Inacción oficial: Se critica la aparente falta de detección por parte de las fuerzas federales y del Ayuntamiento local, encabezado por el alcalde Carlos Peña Ortiz.
  • Tiempo de construcción: Un complejo de este tonelaje requiere meses de montaje logístico e industrial, tiempo en el que operó sin intervención alguna.

Las investigaciones continúan para deslindar responsabilidades sobre la red de complicidades que permitió el funcionamiento prolongado de este centro de procesamiento ilícito en la frontera norte.

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