La propuesta de reforma electoral presentada por el Ejecutivo abrió un nuevo frente de confrontación en la Cámara de Diputados. Mientras el PAN condiciona cualquier postura a conocer el texto definitivo, el PRI adelantó su rechazo total al considerar que se trata de un retroceso democrático.

En el grupo parlamentario del Partido Acción Nacional prevalece la cautela. Su dirigencia legislativa sostiene que no fijará posición hasta revisar el articulado oficial de la iniciativa, al advertir que es en las “letras chiquitas” donde esta administración ha modificado a fondo proyectos anteriores. En esa línea, la presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, insistió en que antes de cualquier reforma debe legislarse para impedir la intervención del crimen organizado en campañas, candidaturas y procesos electorales.

El coordinador panista, Elías Lixa dijo que no puede otorgarse credibilidad a una presentación en PowerPoint sin respaldo jurídico, pues el contenido puede cambiar al formalizarse la iniciativa. Aun así, reconoció que es momento de discutir con responsabilidad los aspectos políticos y éticos que subyacen en la propuesta.

La postura del Partido Revolucionario Institucional es diametralmente opuesta. Su coordinador, Rubén Moreira, anunció que su bancada votará en contra de lo que califica como la ‘Ley Maduro’, “cambien lo que le cambien”, al calificar la reforma de regresiva y comparable con esquemas autoritarios. Incluso sostuvo que resultaría más costoso el rediseño del sistema electoral que proyectos emblemáticos del actual gobierno.

Desde la mayoría oficialista, Ricardo Monreal afirmó que aún ve margen para construir consensos con aliados y no descartó sumar votos del PAN si se incorporan medidas en materia de seguridad electoral. Lamentó, sin embargo, la negativa anticipada del PRI a participar en la discusión.

El Partido Verde Ecologista de México, por su parte, también condicionó su respaldo. Su coordinador, Carlos Alberto Puente, señaló que, tal como se ha expuesto la propuesta, no hay condiciones para un voto a favor y que cualquier definición dependerá de conocer la redacción final.

En contraste, el oficialista Movimiento Regeneración Nacional ha sostenido que avanzará con la reforma, al tiempo que otros grupos parlamentarios coinciden en que opinar sobre una presentación sin texto legal es, por ahora, debatir sobre intenciones y no sobre una iniciativa formal.

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