Durante la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, celebrada en Barcelona, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, propuso a los países asistentes suscribir una declaración conjunta en contra de cualquier intervención militar en Cuba, con el objetivo de privilegiar el diálogo y la paz entre naciones.

En su intervención, la mandataria sostuvo que la democracia debe sustentarse en valores como la fraternidad, la generosidad y el respeto a la diversidad, y no en la confrontación. Subrayó que ni la vida, ni la libertad, ni la dignidad de los pueblos pueden considerarse mercancías.

Cuestionó las distintas interpretaciones del concepto de libertad y rechazó aquellas vinculadas a intereses externos, al predominio del mercado sin regulación estatal o a esquemas que, afirmó, profundizan la desigualdad. Indicó que, desde la visión de su gobierno, la democracia sólo es plena si está acompañada de justicia social, soberanía y dignidad.

Sheinbaum enfatizó que el modelo democrático que impulsa su administración prioriza la participación ciudadana, la distribución de la riqueza y el acceso equitativo a derechos como la educación y la salud, en contraposición a sistemas centrados en élites o en la concentración económica.

Como propuesta concreta, planteó destinar el 10% del gasto mundial en armamento —que representa miles de millones de dólares— a un programa global de reforestación que permita generar empleo y recuperar millones de hectáreas anualmente. “En lugar de fomentar conflictos, se debe apostar por la vida y el medio ambiente”, señaló.

Asimismo, extendió la invitación para que México sea sede de una próxima edición de este encuentro internacional, con el fin de debatir sobre modelos económicos orientados al bienestar social y esquemas democráticos más incluyentes.

En la cumbre participaron delegaciones de España, Brasil, Uruguay y otras naciones. La presidenta concluyó su mensaje al retomar el principio del expresidente Benito Juárez sobre la centralidad del pueblo en la vida pública.

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