La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reconoció este martes que el registro oficial de personas desaparecidas en el país presenta deficiencias estructurales, por lo que anunció que durante febrero su gobierno dará a conocer nuevas cifras, supuestamente más precisas y depuradas.

Durante su conferencia matutina, la mandataria admitió que la plataforma oficial no distingue entre personas desaparecidas y personas localizadas, contiene datos personales incompletos y, en muchos casos, ni siquiera aclara si existe una carpeta de investigación abierta, lo que cuestiona la confiabilidad del sistema utilizado hasta ahora por el propio Estado mexicano.

Sheinbaum sostuvo que el problema no es menor y descartó cualquier intención de ocultar información. Sin embargo, reconoció que la base de datos vigente permite la carga de información sin controles claros, al señalar que “una persona cualquiera podía subir un dato”, lo que deja en evidencia la fragilidad institucional con la que se ha administrado uno de los fenómenos más dolorosos del país.

“La plataforma tiene muchos problemas y obviamente nuestro objetivo no es ni esconder ni cerrar información; queremos transparencia absoluta”, afirmó la presidenta, al tiempo que aseguró que el fenómeno de la desaparición forzada y no forzada debe medirse “en su justo término”.

Según explicó, las nuevas cifras incluirán el número total de personas desaparecidas desde el primer momento del reporte, así como el desglose de cuántos casos cuentan con carpeta de investigación formal, un dato que hasta ahora no ha sido claramente presentado a la opinión pública.

“Estamos en condiciones de presentarlo este mismo mes para que la gente conozca cuántas personas desaparecidas tienen carpeta de investigación, porque es muy importante”, afirmó Sheinbaum, sin detallar por qué dicha información no se transparentó con anterioridad.

La presidenta también anunció que en este ejercicio de revisión se dará cuenta del apoyo brindado a los colectivos de búsqueda, así como de las adquisiciones y recursos de la Comisión Nacional de Búsqueda, áreas que han sido objeto de constantes reclamos por parte de familiares de víctimas.

Reconoció, además, que la plataforma actual no informa cuántas personas han sido localizadas* lo que distorsiona la dimensión real del problema y alimenta la desconfianza social. “Toda esa información la vamos a presentar”, insistió, al señalar que el proceso de revisión ha sido largo y apenas está por concluir.

El reconocimiento oficial de estas fallas deja al descubierto que, durante años, el Estado ha operado con cifras incompletas, imprecisas y sin control riguroso, mientras miles de familias continúan buscando a sus desaparecidos. La promesa de nuevas cifras abre una expectativa, pero también plantea una pregunta:¿por qué la transparencia llega solo después de admitir el colapso del registro oficial?

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