La ceremonia de “purificación” y entrega del Bastón de Mando al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar Ortiz, realizada el 1 de septiembre de 2025 en el Zócalo capitalino, tuvo un costo de un millón 254 mil pesos, financiados con recursos públicos y destinados a una logística que incluyó baños portátiles VIP, catering y montaje de escenario.

De acuerdo con información obtenida vía transparencia por el periodista Fernando González, de El Universal, la SCJN reportó gastos por audio profesional, micrófonos inalámbricos, renta de templete, pabellón de aluminio, viniles, tarima con acabado de charol blanco, coffee break, box lunch, ensaladas y bocadillos. Solo el servicio de catering, contratado a cinco proveedores, representó cerca de 260 mil pesos.

Sin embargo, en respuesta oficial, la propia Suprema Corte aseguró no haber encontrado registro alguno de remuneración para las personas indígenas que participaron en el ritual, pese a que fueron el eje simbólico del evento. Médicas tradicionales y representantes de comunidades originarias encabezaron la ceremonia, pero no aparecen en la contabilidad.

La omisión abrió cuestionamientos sobre las condiciones en las que se dio su participación: traslados, hospedaje, viáticos y trato institucional, aspectos que no quedaron documentados. La reivindicación cultural tuvo presupuesto, pero no honorarios.

Mientras los baños VIP y el coffee break quedaron debidamente facturados, la participación indígena quedó, al menos en papel, como un acto de fe. Todo muy espiritual, salvo cuando llegó la factura.

El contraste entre el discurso de inclusión y la ausencia de pagos a quienes protagonizaron el ritual vuelve a colocar a la Corte en el centro de la crítica. Recursos públicos para la escenografía, austeridad para los símbolos humanos.

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