El presidente Donald Trump afirmó que su administración contempla la posibilidad de realizar ataques terrestres contra los cárteles de la droga “en cualquier lugar”, incluidos países como México, Centroamérica y Sudamérica, en un aparente cambio de estrategia para combatir el narcotráfico, según una entrevista publicada por The New York Post. 

Desde la Oficina Oval, Trump reiteró que su gobierno “va a atacar a los cárteles” y aseguró que las fuerzas estadounidenses tienen conocimiento detallado de las rutas, operaciones y ubicaciones de las organizaciones criminales. Al ser cuestionado si dichas acciones pudieran extenderse a territorio mexicano o de otros países latinoamericanos, respondió que “podría ser en cualquier lugar”. 

La declaración marca una ampliación del discurso de la Casa Blanca respecto al combate al narcotráfico, en un momento en que las autoridades de Estados Unidos han intensificado acciones en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico contra embarcaciones presuntamente vinculadas con el tráfico de drogas. Trump ha afirmado que estas operaciones han reducido de forma significativa la entrada de narcóticos al país por vía marítima. 

El presidente también ha señalado que, próximamente, su administración enfocará esfuerzos en atacar las redes de drogas que ingresan por tierra hacia Estados Unidos, sin adelantar detalles sobre fechas ni países específicos. 

Las advertencias de Trump se dan en un contexto de presión política y diplomática entre Washington y gobiernos de la región. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum ha respondido a las declaraciones reiterando que el país mantiene una relación de negociación con Estados Unidos, pero sin subordinación frente a posibles acciones externas de carácter militar o de seguridad. 

La posibilidad de que fuerzas estadounidenses realicen operaciones fuera de sus fronteras para enfrentar organizaciones criminales plantea interrogantes sobre la soberanía de los Estados implicados y el marco legal de tales acciones, cuestiones que analistas y gobiernos de la región observan con atención ante la escalada en el discurso de Trump.

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