La gestión financiera de la Basílica de Guadalupe se encuentra bajo revisión de las autoridades eclesiásticas del Vaticano, luego de que una denuncia interna por escasez de recursos operativos y la ausencia del rector del santuario, Efraín Hernández Díaz, detonaran una auditoría externa.

De acuerdo con un reporte del semanario Proceso, el Cabildo guadalupano suspendió al rector de sus funciones durante siete meses debido a la falta de insumos básicos en el recinto, tales como flores y papelería. Durante este periodo de inactividad obligatoria, la firma de consultoría Deloitte realizó un análisis financiero de los ingresos del templo.

El cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo primado de México, reincorporó formalmente a Hernández Díaz a su cargo tras convocar al Cabildo y declarar que la investigación externa no detectó irregularidades en la administración. Sin embargo, los datos específicos y las conclusiones del informe de la firma auditora se mantienen sin publicar.

El santuario de la Ciudad de México registra una afluencia de 20 millones de visitantes anuales. Los ingresos económicos reportados abarcan limosnas directas de los feligreses, así como aportaciones financieras de fundaciones privadas y corporativos, rubros que carecen de mecanismos públicos de rendición de cuentas.

La documentación del caso se mantiene bajo la jurisdicción del derecho canónico, sin que existan expedientes abiertos ante las autoridades judiciales civiles mexicanas. El titular de la Arquidiócesis Primada de México viajó recientemente a Roma para presentar el estado del conflicto ante la Santa Sede.

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