Mientras el gobierno federal se empeña en vender una pacificación que solo existe en las gráficas de escritorio, la realidad de las calles propina un bofetón de sangre al inicio de 2026. El primer fin de semana del año no trajo la esperanza prometida, sino un saldo desolador: 149 personas asesinadas en territorio mexicano, confirmando que la maquinaria del horror no conoce de treguas ni de calendarios.

De acuerdo con el reporte de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, el domingo fue la jornada más letal con 59 crímenes. Veracruz, lamentablemente, se alzó como protagonista de esta barbarie al registrar siete homicidios, compartiendo el deshonroso primer lugar con Baja California.

Sayula de Alemán: El horror en el rancho Montecristo

La saña criminal se ensañó particularmente con el sur de Veracruz. En el municipio de Sayula de Alemán, el hallazgo de cuatro cuerpos decapitados en el rancho “Montecristo” dejó al descubierto la vulnerabilidad de una zona que parece tierra de nadie. Entre las víctimas se identificó al hijo del exregidor y ganadero Héctor Velázquez Vázquez, quien fuera asesinado en 2020. Una tragedia cíclica, una herencia de sangre que las autoridades estatales, encabezadas por una fiscalía más ocupada en la política que en la justicia, no han podido frenar.

Cifras que no dan tregua

El recuento del fin de semana muestra una violencia distribuida con precisión quirúrgica por todo el país:

  • Viernes: 41 homicidios (Chihuahua y el Estado de México a la cabeza).
  • Sábado: 49 asesinatos (Sinaloa y Baja California liderando la estadística).
  • Domingo: 59 ejecuciones, con Guanajuato escoltando de cerca a Veracruz y Baja California.

La inercia de la violencia

Si el 2025 cerró con una cifra estancada en el horror —mil 503 homicidios tanto en noviembre como en diciembre—, el arranque de 2026 no augura el “cambio de rumbo” que tanto se pregona desde los podios gubernamentales. En apenas cinco días de enero, ya suman 198 asesinatos, un promedio de 49.5 casos diarios.

Para el ciudadano de a pie, el inicio de año no es más que la continuación de una pesadilla estadística. Mientras en las altas esferas se discuten estrategias de papel, en Veracruz se siguen contando cuerpos y en los municipios como Sayula, el miedo es el único que gobierna. ¿Hasta cuándo la seguridad dejará de ser un reporte de fin de semana para convertirse en una realidad palpable? Por ahora, la respuesta sigue escrita con sangre.

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