Una ostentosa fiesta de XV años celebrada en Villahermosa, Tabasco, encendió las alarmas sobre los excesos que persisten alrededor de la petrolera del Estado en plena era de la llamada “austeridad republicana”. El festejo, protagonizado por artistas internacionales y rodeado de personajes ligados a contratos petroleros, exhibe el contraste entre el discurso oficial de la cuarta transformación y la realidad de los negocios alrededor de Petróleos Mexicanos.
La celebración fue organizada para Mafer, hija del empresario petrolero Juan Carlos Guerrero Rojas. Lo que debió ser un evento privado terminó convertido en un espectáculo de alto costo con temática de Nueva York, alfombra roja, producción de gala y presentaciones de figuras como Belinda, J Balvin, Matute y el cantante Xavi. Entre los asistentes también fueron vistos la conductora Galilea Montijo y el intérprete Pablo Montero.
Videos y fotografías del evento comenzaron a circular en redes sociales y pronto despertaron la pregunta inevitable: ¿quién pagó un festejo de este tamaño en un estado marcado por la industria petrolera y por contratos multimillonarios con la empresa estatal?
El nombre que incomoda
Dentro del propio sector energético comenzó a mencionarse al ingeniero Marcos Torres Fuentes, directivo de Pemex Exploración y Producción, como presunto padrino del evento.
Torres Fuentes ha ocupado posiciones estratégicas dentro de la petrolera, particularmente como responsable de producción en la Región Sur, donde se concentran importantes campos petroleros terrestres en Tabasco, Veracruz y Chiapas. Desde esa estructura se supervisan perforaciones, operación de pozos, contratos de servicios y la infraestructura de extracción de crudo y gas.
Su posición lo coloca en uno de los niveles operativos más sensibles de Pemex, justo donde convergen decisiones técnicas, presupuestos millonarios y proveedores privados.
Proveedor privilegiado
El empresario Juan Carlos Guerrero Rojas, padre de la quinceañera, es identificado como proveedor del sector petrolero. Empresas vinculadas a su nombre han obtenido contratos relacionados con exploración y perforación.
Diversas voces del sector señalan que, pese a observaciones relacionadas con pagos inflados y servicios presuntamente simulados en proyectos petroleros, tanto el empresario como funcionarios vinculados a esas operaciones han logrado evadir consecuencias legales. Parte de esos señalamientos habrían surgido de revisiones de la Auditoría Superior de la Federación sobre proyectos ligados al campo Bakté.
Las irregularidades detectadas en esos procesos, según versiones del sector, alcanzarían montos superiores a los 30 millones de dólares.
La fiesta que contradice la austeridad
El contraste resulta difícil de ignorar. Mientras Pemex arrastra una deuda gigantesca y cientos de contratistas denuncian retrasos de pago, un proveedor de la industria petrolera organiza una celebración valuada en decenas de millones de pesos con artistas internacionales.
La escena parece más cercana al viejo régimen petrolero que al discurso de combate a la corrupción que ha marcado a la llamada Cuarta Transformación.
En Tabasco —cuna política del proyecto gobernante— la fiesta dejó algo más que fotografías virales, volvió a poner sobre la mesa la incómoda relación entre funcionarios, contratistas y dinero público.
Y en medio del reguetón, los reflectores y el pastel monumental, la pregunta sigue sin respuesta: ¿austeridad para quién?







