El congresista estadounidense Mario Díaz-Balart acusó a la presidenta Claudia Sheinbaum de ser “cómplice de trata de personas”, luego de que el gobierno mexicano confirmara la continuidad del programa de médicos cubanos en el país.

El legislador republicano sostuvo que, conforme a la legislación de Estados Unidos, se prohíbe el ingreso a funcionarios extranjeros que permitan la operación de este tipo de esquemas laborales. En redes sociales, afirmó que no debe financiarse a gobiernos o entidades que -según su postura- se beneficien de la explotación de personal médico cubano.

En respuesta, la embajada de México en Estados Unidos rechazó los señalamientos y defendió el acuerdo bilateral, al asegurar que garantiza el pago directo a los profesionales de la salud y el respeto pleno a sus derechos laborales. Añadió que los trabajadores extranjeros cuentan con las mismas condiciones que los mexicanos, conforme a la legislación vigente.

La presidenta Sheinbaum reiteró en conferencia que la colaboración con Cuba se mantendrá, al considerarla útil para fortalecer la atención médica en el país. Señaló que se trata de un convenio bilateral que ha contribuido a cubrir necesidades en el sistema de salud.

El respaldo del gobierno mexicano ocurre en un contexto de presión internacional hacia Cuba. La administración estadounidense ha endurecido medidas económicas contra la isla y busca limitar este tipo de misiones médicas, que han sido calificadas por autoridades de ese país como una forma de tráfico de personas.

En la región, naciones como Honduras y Jamaica han cancelado recientemente acuerdos similares y han retornado a médicos cubanos a su país de origen.

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