El gobierno de Cuba endureció su discurso frente a Estados Unidos y advirtió que cualquier agresión militar contra la isla derivaría en “un baño de sangre de consecuencias incalculables”, en medio de una nueva escalada política impulsada por la administración de Donald Trump.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, acusó a Washington de mantener una estrategia de asfixia económica y presión militar que, dijo, pone en riesgo la estabilidad regional. Desde su cuenta en X, el mandatario sostuvo que las amenazas de intervención constituyen “un crimen internacional” y rechazó que la isla represente peligro alguno para territorio estadounidense.
Díaz-Canel insistió en que Cuba “no tiene planes agresivos contra ningún país” y señaló que La Habana únicamente ejercerá su derecho a defenderse ante cualquier intento de invasión o ataque promovido desde Washington.
La tensión bilateral se disparó desde enero, cuando Trump firmó una orden ejecutiva declarando “emergencia nacional” por la supuesta amenaza que representa Cuba para la seguridad estadounidense. El documento, ampliamente cuestionado por el gobierno cubano, acusa sin pruebas a la isla de colaborar con países considerados hostiles por Washington y de permitir presuntas operaciones militares y de inteligencia de Rusia y China.
Bajo ese argumento, la Casa Blanca endureció el bloqueo económico contra la isla, activó nuevas restricciones energéticas y amenazó con sancionar a países que suministren petróleo al gobierno cubano.
La Habana respondió calificando las medidas como parte de una política “fascista, criminal y genocida” impulsada por un grupo político que, según el régimen cubano, utiliza el conflicto con fines electorales y de control geopolítico.
La semana pasada, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, adelantó nuevas sanciones contra Cuba, reforzando el escenario de confrontación entre ambos gobiernos.
El conflicto revive uno de los episodios más delicados en la relación bilateral de las últimas décadas y vuelve a colocar al Caribe como un foco de tensión política y militar en el continente.







