Durante la oración del ángelus dominical celebrada este 20 de septiembre ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV afirmó que la revelación de la bondad divina está dirigida a todas las personas y no pertenece únicamente a unos cuantos.

Ante peregrinos reunidos en el centro de la cristiandad, el Pontífice centró su mensaje en la liturgia del XXV Domingo del Tiempo Ordinario, reflexionando específicamente sobre la parábola de los trabajadores en la viña recogida en el Evangelio de Mateo.

Romper la lógica del mérito

El Obispo de Roma señaló que las narraciones de Jesús exponen tanto la novedad de los planes divinos como las resistencias humanas frente a un modelo de justicia mucho más amplio y generoso.

“Todos ganamos alegría, inteligencia y futuro cuando la ley del amor interrumpe la del cálculo, la experiencia de la misericordia extiende la del mérito, el don de la paz detiene las rivalidades y nos hace cercanos en la gratitud”, expresó el jerarca católico.

El Papa subrayó que la decisión del dueño de la viña de remunerar por igual a quienes trabajaron desde la primera hora y a los que se incorporaron al atardecer busca evidenciar una generosidad desmedida. De acuerdo con el Pontífice, este contraste intencional demuestra que los caminos del Creador superan los esquemas limitados de la humanidad.

Llamado a la esperanza

Hacia el final de su alocución previa a la tradicional oración mariana, León XIV instó a los asistentes a abandonar las divisiones y los pensamientos egoístas, recordando que colaborar en la construcción del Reino de justicia y paz representa una gracia.

Finalmente, el Santo Padre encomendó a la comunidad católica a la protección de la Virgen María, con el propósito de fortalecer la confianza en la misericordia divina y alinear la voluntad humana con los designios del Evangelio.

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