Emiratos Árabes Unidos anunció su retiro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y de la alianza OPEP+, decisión que entrará en vigor el 1 de mayo y que reconfigura el equilibrio del mercado energético global.
La determinación, confirmada este martes por fuentes oficiales, responde a una estrategia económica de largo plazo enfocada en redefinir su perfil energético e impulsar inversiones en la producción nacional. El gobierno emiratí sostiene que la medida busca fortalecer su capacidad de reacción ante un entorno internacional marcado por volatilidad y presiones geopolíticas.
El anuncio ocurre en medio de tensiones en el golfo Pérsico, particularmente por las afectaciones en el tránsito de crudo a través del estrecho de Ormuz, un corredor clave para el suministro mundial. Las perturbaciones en esta zona han alterado la dinámica de la oferta y presionado los precios del petróleo.
Emiratos, uno de los mayores exportadores del bloque, aseguró que pese a su salida mantendrá un papel activo en la estabilidad del mercado, con incrementos graduales de producción en función de la demanda. También reiteró su disposición a cooperar con productores y consumidores fuera del esquema formal de la organización.
La salida representa un golpe significativo para la OPEP, fundada en 1960 por países como Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela, con el objetivo de coordinar políticas petroleras y regular la oferta global. Actualmente, el grupo reúne a una docena de naciones productoras.
En paralelo, la OPEP+ —acuerdo establecido en 2016 con países externos como Rusia y México para controlar la producción— ha sido un instrumento clave para estabilizar precios, especialmente durante crisis como la pandemia de COVID-19.
Con este movimiento, Emiratos Árabes Unidos se desmarca de los mecanismos de cuotas del cártel y abre la puerta a una política energética más flexible, en un contexto internacional marcado por conflictos regionales y una transición gradual hacia nuevas fuentes de energía.







