Este martes, fuerzas de Estados Unidos e Israel ejecutaron una serie de ataques contra la isla iraní de Jarg, ubicada en el golfo Pérsico y considerada un enclave estratégico para la industria energética de Irán.

De acuerdo con la agencia Mehr, en la zona se registraron múltiples explosiones. Un funcionario estadounidense citado por el periodista Barak Ravid, de Axios, indicó que los objetivos del operativo fueron instalaciones de carácter militar.

En redes y medios internacionales comenzaron a circular imágenes atribuidas al ataque, en las que se observan densas columnas de humo elevándose desde distintos puntos de la isla.

El episodio ocurre en un contexto de tensión creciente. La semana pasada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su gobierno no había atacado la infraestructura petrolera iraní, pese a considerarla un blanco vulnerable. “No hemos atacado su petróleo —aunque ese sea el objetivo más fácil—”, declaró, advirtiendo que esa capacidad permanece vigente.

La isla de Jarg es considerada un nodo crítico para la economía iraní, ya que concentra aproximadamente el 90 % de las exportaciones de crudo del país. Un eventual daño significativo a sus instalaciones podría impactar de forma severa los ingresos energéticos de Teherán y la estabilidad del mercado petrolero regional.

Cabe recordar que a mediados de marzo, Washington lanzó un bombardeo previo en la zona, calificado por Trump como uno de los más intensos en la historia reciente de Oriente Medio, aunque en esa ocasión —según afirmó— se evitó destruir la infraestructura energética principal.

En paralelo a los ataques, autoridades iraníes reportaron un corte de electricidad en sectores de Karaj y Fardis, en la provincia de Alborz. La interrupción habría sido provocada por el impacto de un proyectil sobre líneas de transmisión, lo que dejó fuera de operación la subestación Tohid.

Equipos técnicos fueron desplegados para restablecer el suministro eléctrico, mientras se mantiene la incertidumbre sobre la magnitud total de los daños y las posibles repercusiones geopolíticas del ataque.

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