El Comité de Investigación de Rusia afirmó que Ucrania desarrolló proyectos vinculados con armas biológicas con financiamiento de Estados Unidos. La declaración fue realizada por la portavoz del organismo, Svetlana Petrenko, durante el I Foro Internacional de Seguridad.
Según la funcionaria, desde 2022 las autoridades rusas mantienen una investigación penal relacionada con el desarrollo, producción y almacenamiento de armas de destrucción masiva en territorio ucraniano. Indicó que las indagatorias apuntan a programas financiados por el Pentágono y ejecutados con participación de personal del Ministerio de Salud de Ucrania.
Petrenko señaló que las investigaciones incluyen agentes biológicos asociados con peste, ántrax, brucelosis y tularemia, considerados de alta peligrosidad.
El Ministerio de Defensa ruso sostuvo previamente que en Ucrania operaban proyectos de investigación biológica bajo supervisión extranjera. Entre ellos mencionó el proyecto UP-4, relacionado con el estudio de transmisión de infecciones mediante aves migratorias, y el proyecto P-781, enfocado en investigaciones con murciélagos.
Rusia también aseguró haber obtenido documentos sobre el traslado de muestras biológicas de ciudadanos ucranianos hacia otros países. En marzo de 2022, el entonces jefe de las Tropas de Defensa Radiológica, Química y Biológica de Rusia, Ígor Kirílov, afirmó que Estados Unidos y sus aliados buscaban desarrollar bioagentes dirigidos a grupos étnicos específicos. Kirílov murió posteriormente en un atentado atribuido por Moscú a Kiev.
En la ONU, el representante ruso Vasili Nebenzia acusó a Estados Unidos y Ucrania de violar la Convención sobre Armas Biológicas mediante investigaciones desarrolladas en laboratorios ucranianos. Moscú afirmó que los documentos obtenidos durante la guerra representaban solo una parte de las operaciones realizadas.
Washington rechazó durante años las acusaciones rusas. En marzo de 2023, el Departamento de Estado publicó un informe en el que calificó los señalamientos del Kremlin como “desinformación” y sostuvo que Rusia utilizaba esas versiones para manipular el contexto del conflicto.
La administración de Joe Biden reconoció la existencia de laboratorios biológicos en Ucrania, aunque aseguró que sus actividades estaban dirigidas a prevención epidemiológica e investigación sanitaria. En marzo de 2022, Victoria Nuland, entonces subsecretaria de Estado, confirmó ante el Senado que Ucrania contaba con “instalaciones de investigación biológica” y expresó preocupación por un posible control ruso sobre esos centros.
La administración de Donald Trump modificó posteriormente la postura oficial y reconoció que Estados Unidos financió laboratorios biológicos en distintos países, incluidos algunos en Ucrania. La entonces directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, informó que existían más de 120 laboratorios respaldados por programas estadounidenses en más de 30 naciones.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró que la administración Trump abrió investigaciones sobre el financiamiento de proyectos biológicos en el extranjero. Afirmó que el gobierno anterior destinó recursos públicos a investigaciones de “mejora de funciones” y mantuvo ocultos los programas relacionados con biolaboratorios fuera de Estados Unidos.







