Estados Unidos advirtió que no aceptará ningún escenario en el que Irán imponga control sobre el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo para el tránsito energético global.

El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó en entrevista con Fox News que la narrativa iraní sobre mantener abierta la vía marítima resulta inaceptable si implica condicionamientos. Señaló que permitir el paso únicamente bajo autorización de Teherán, con posibles cobros o amenazas, dista de lo que se considera libre navegación en aguas internacionales.

Rubio sostuvo que Washington rechaza cualquier intento de normalizar ese esquema y subrayó que Irán no tiene jurisdicción sobre el estrecho. Aclaró que, a diferencia de infraestructuras como el Canal de Suez o el Canal de Panamá, Ormuz es una vía internacional que no puede ser regulada unilateralmente.

El contexto se tensó tras el anuncio del presidente Donald Trump, quien el 21 de abril confirmó la prórroga del alto el fuego con Irán, originalmente pactado el 7 de abril. Argumentó divisiones internas en el gobierno iraní y la petición de Pakistán para suspender ataques mientras se formula una propuesta diplomática conjunta.

Pese a la extensión del cese de hostilidades, Trump ordenó mantener el despliegue naval estadounidense en la zona y conservar el estado de alerta operativa en el estrecho de Ormuz.

Días antes, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica advirtió que la ruta permanecerá cerrada mientras continúe el bloqueo estadounidense. La organización señaló que cualquier embarcación que se acerque sin autorización será considerada colaboradora del enemigo y, por tanto, objetivo militar.

El estrecho de Ormuz concentra una proporción significativa del comercio mundial de petróleo, lo que convierte cualquier restricción en un factor de alto impacto para la estabilidad energética y geopolítica global.

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