Entre protestas callejeras y disturbios, el Gobierno del primer ministro Sebastien Lecornu enfrenta un parálisis legislativo. La Asamblea Nacional aplazó la votación del proyecto de presupuesto 2027 tras acumularse más de 2,600 enmiendas pendientes en la parte fiscal, obligando a suspender el debate para abordar primero el presupuesto de la Seguridad Social.
El plan de ajuste
El Ejecutivo busca recortar el déficit público del 5.4% al 5% del PIB mediante un tijeretazo de 54,000 millones de euros. Las medidas contemplan:
- Sector público: Congelación del punto de índice salarial para funcionarios.
- Pensionados: Congelación de la indexación en pensiones superiores a 1,260 euros mensuales y reducción de beneficios fiscales.
- Vulnerables: Congelación de ayudas a la vivienda y prestaciones familiares.
- Salud: Recortes en bajas por enfermedad y freno al gasto sanitario.
Crisis de deuda y fragmentación
La deuda pública de la segunda economía de la UE alcanzó un récord histórico de 3.595 billones de euros (119% del PIB), arrastrada por los desembolsos de los “chalecos amarillos” (10,000 mde), la pandemia (190,000 mde) y la crisis energética (72,000 mde). La pérdida de la mayoría absoluta de Emmanuel Macron en 2022 y la fragmentación electoral de 2024 agravan la gobernabilidad.
Vías de escape constitucional
Para destrabar el presupuesto antes del límite de 70 días, el Gobierno sopesa dos salidas extremas:
- Artículo 49.3: Aprobación por decreto expuesta a una moción de censura.
- Ordenanza presupuestaria: Mecanismo inédito para imponer el texto sin voto parlamentario a partir del 18 de diciembre.
El presupuesto enfrenta un rechazo generalizado tanto en el Poder Legislativo como en los mercados financieros a pocos meses de las elecciones presidenciales de 2027.







