La tensión diplomática escaló este miércoles al rojo vivo en la Asamblea General de las Naciones Unidas, luego de que el único representante de la delegación de Estados Unidos presente en el recinto decidiera abandonar la sala. El desplante ocurrió en respuesta a las duras declaraciones del presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, quien devolvió los señalamientos y acusó directamente a Washington de ser un Estado “terrorista”.
Un discurso de última hora y reproches cruzados
Durante su intervención en la Semana de Alto Nivel, Pezeshkian reconoció que tenía planeada una alocución completamente distinta, pero que decidió modificarla de última hora. La razón: las descalificaciones previas lanzadas por el mandatario estadounidense, Donald Trump, quien un día antes había señalado a la República Islámica bajo la misma etiqueta.
“Quienes son terroristas y forman a terroristas nos describen a nosotros como tales”, exclamó el líder iraní desde la tribuna internacional.
Pezeshkian endureció su postura al mostrar fotografías y recordar el bombardeo a una escuela en su país, asegurando que las armas utilizadas en el ataque fatal contra niñas inocentes provenían de Estados Unidos e Israel. Asimismo, sostuvo que ambos países violan sistemáticamente las leyes internacionales y denunció el asesinato de su líder sin justificación legal alguna.
La advertencia de Donald Trump y las restricciones vigentes
La confrontación dialéctica se produce en medio de un escenario de máxima fragilidad geopolítica. Días atrás, el propio Donald Trump planteó públicamente un ultimáticas al régimen persa, al cuestionar si debía optar por alcanzar un nuevo acuerdo que les permita reconstruirse o proceder a “aniquilar a la República Islámica” de forma rápida.
A pesar de la retórica hostil, la administración estadounidense autorizó el visado para que la delegación iraní, encabezada por el propio Pezeshkian, pudiera trasladarse a Nueva York y participar en el cónclave de la ONU. No obstante, al igual que ocurrió el año pasado, los diplomáticos iraníes continúan bajo estrictas restricciones de movilidad y la prohibición expresa de adquirir productos de lujo en territorio estadounidense.







