La migración de cubanos y venezolanos hacia Estados Unidos se acelera cada vez más a juzgar por las cifras de arrestos de personas tras cruzar la frontera sur, que superó a la de los provenientes del “Triángulo del Norte” de Centroamérica (Honduras, Guatemala y El Salvador).
Con base en cifras de agosto de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos arrojan un dato revelador: sólo los mexicanos superan en el flujo de indocumentados a esa nación, mientras que la tendencia de la llegada de cubanos y venezolanos sigue creciendo.
El mes pasado, fueron arrestados en Estados Unidos por no contar con documentos migratorios 25 mil 521 venezolanos, superando el pico de 24 mil 946 de diciembre de 2021, con lo que se convirtió en la segunda nacional de personas capturadas en la frontera con México, después de los mexicanos (6 mil 789).
Los cubanos se ubicaron en el tercer lugar con 20 mil 031 detenciones, de acuerdo con la estadística, mientras que la de hondureños sumó 16 mil 227, la de los guatemaltecos 15 mil 795 y la de los salvadoreños 6 mil 722.
Llama la atención que ahora los nicaragüenses superen a los salvadoreños con 11 mil 825 detenidos, es decir, casi el doble de aquellos (6 mil 722).
En el sector del Río Bravo o Grande, frontera de Texas con Tamaulipas, donde se concentraron 26% de las detenciones de migrantes durante agosto, había más venezolanos que la suma de mexicanos, hondureños, guatemaltecos y salvadoreños.
La composición de los migrantes suele diferenciarse pues más del 70% de los migrantes mexicanos, venezolanos, cubanos y nicaragüenses en agosto en la zona del Río Bravo (frontera natural en una parte de los límites de México con Estados Unidos) eran adultos solteros.
En cambio, la mitad o más de los colombianos, haitianos y ecuatorianos forman parte de unidades familiares.
En el caso de los migrantes mexicanos, aumentaron 20% (de 56 mil 967 en julio a 61 mil 789 en agosto) tras 5 meses de caída sostenida, aunque la cifra todavía es menor a la de marzo (88 mil 984).
Funcionarios de ambos lados de la frontera citados en un reporte reciente de la emisora oficial del país vecino La Voz de América revelaron que Washington está presionando “discretamente” a México para que reciba a más migrantes de Cuba, Nicaragua y Venezuela sujetos a una orden de expulsión rápida por Covid-19.
Hace unos días llegó a México en visita relámpago el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, quien expresó a sus contrapartes su preocupación por el número creciente de cruces de migrantes de los tres países.
México acepta hasta ahora ya el regreso desde Estados Unidos de migrantes originarios de Guatemala, Honduras y El Salvador, pero en el caso de los de Cuba, Nicaragua y Venezuela se les permite quedarse en el país para solicitar asilo, porque no es fácil deportarlos debido a las malas relaciones de Estados Unidos con sus países.
Autoridades estadounidenses contabilizan un récord de 1.8 millones de arrestos de inmigrantes en lo que va del año fiscal 2022, y muchos intentaron cruzar varias veces, planteando problemas al presidente Joe Biden de cara a las elecciones legislativas del 8 de noviembre.
Al comenzar 2020, en medio de la pandemia de Covid-19, Washington aprobó el llamado Título 42 que permitía una expulsión exprés de extranjeros irregulares sin permitirles solicitar asilo argumentando que podrían expandir el mal, pero grupos civiles y de derechos humanos luchan para que la normativa sea eliminada.
En marzo pasado, grupos de migrantes cubanos y venezolanos se manifestaron en demanda de visados por razones humanitarias para permanecer en México en la frontera entre este país con Guatemala.
Los participantes en la protesta arribaron a Ciudad Hidalgo, estado sureño de Chiapas, después protagonizar disturbios en la ciudad de Tapachula, donde se ubica la principal sede del Instituto Nacional de Migración de la región sur del país, por el caos prevaleciente ante la saturación de personas confinadas ahí.
Unos días antes, el presidente Andrés Manuel López Obrador, que realizaba una gira por Chiapas, enfrentó protestas de decenas de migrantes que se cosieron la boca por el trato que reciben de los agentes migratorios.

