La alemana Angela Merkel volará a Washington para reunirse con el presidente estadounidense, Joe Biden, en el que será probablemente su último viaje como canciller a Estados Unidos, donde abordará temas cruciales como la construcción del oleoducto Nord Stream, la liberalización de las patentes para las vacunas contra el Covid y los ataques cibernéticos.
Merkel, quien abandonará el cargo de canciller en septiembre después de las elecciones y tras cuatro mandatos, será recibida el próximo jueves en el Estudio Oval -después de Barack Obama y Donald Trump-, por Biden en un clima ciertamente menos tenso respecto a aquel cara a cara con el expresidente de Estados Unidos en abril de 2018.
Pero aquello de la líder alemana no será un paseo, con Biden decidido a dar nueva vida al diálogo aunque también el de ejercer la máxima presión sobre todo en dos puntos cruciales para su gestión: la construcción del oleoducto Nord Stream que llevará gas directamente a Alemania desde Rusia, a lo que la Casa Blanca está en contra, y el tema de la liberalización de patentes para las vacunas Covid, propuesto por el presidente estadounidense pero por ahora rechazado por Berlín.
Biden, explicó su portavoz Jen Psaki, reiterará su oposición al proyecto por 11 mil millones de dólares del Nord Stream 2, definido por él mismo como un “bad deal”, es decir un “mal acuerdo”.
Aunque Washington hasta ahora ha evitado llegar hasta el final con las sanciones contra Nord Stream 2 AG, la empresa alemana que está llevando a cabo el proyecto, y su número uno Matthias Warning, un estrecho aliado del presidente ruso, Vladimir Putin. Sanciones suspendidas temporalmente para evitar fricciones con Berlín con el que Washington aún quiere estrechar relaciones.
Los otros temas importantes en juego sobre los que el presidente estadounidense quiere un fortalecimiento del eje entre los dos lados del Atlántico son: desde la recuperación de una economía duramente golpeada por la pandemia hasta la lucha contra el cambio climático, pasando por la política exterior y, en particular, las relaciones con China. Biden y Merkel intentarán entonces hallar un punto de encuentro sobre la propuesta del mandatario estadounidense de liberalizar las patentes de las vacunas, con el objetivo de acelerar el fin de la pandemia.
Una propuesta sobre la que, sin embargo, la canciller alemana expresó dudas y perplejidades: “No se aumenta así la producción. La propiedad intelectual es una fuente de innovación y debe seguir siéndolo en el futuro”, dijo el líder de Alemania donde tiene sede BioNtech, una de las grandes empresas farmacéuticas que producen una vacuna contra el Covid.
La posición de Merkel también está respaldada por cierto escepticismo expresado dentro de la Unión Europea.
En el centro de las conversaciones estará luego la cuestión de la retirada de las tropas estadounidenses y de la OTAN de Afganistán, por muchos considerada inoportuna dada la fuerza que aún demuestran los talibanes y el riesgo de que otros países llenen el vacío dejado, comenzando por China.
Un tema candente es entonces el de la ofensiva casi sin precedentes de los piratas informáticos rusos en Estados Unidos y en todo el mundo, con la demanda de enormes rescates.
Y a propósito de Rusia, John Kerry volará a Moscú en las próximas horas, a quien Biden nombró “zar del clima” pero que con su enorme experiencia como ex jefe de la diplomacia estadounidense es considerado por la Casa Blanca como el hombre indicado para intentar volver a conectar las filas del diálogo con el Kremlin.
Kerry se reunirá con el canciller ruso, Sergei Lavrov, y el objetivo del encuentro es alcanzar una agenda común sobre la lucha contra el cambio climático. Pero hay que jurar que el intercambio de opiniones entre el ex secretario de Estado de Barack Obama y el jefe de la diplomacia rusa sea mucho más amplio.

