La pandemia de Covid-19 profundizó la desigualdad en América Latina por la caída de ingresos que afectó sobre todo a tres países, México, Brasil y Chile, donde la “concentración de poder, violencia y protección social” ineficiente son ingredientes que “limitan el desarrollo humano”. 

Este es el dramático diagnóstico del “Informe Regional de Desarrollo Humano 2021” del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) recién dado a conocer oficialmente y en el cual se hace un recuento sobre el impacto de la crisis sanitaria en la región. 

A la inequidad en los salarios se sumó la concentración de ingresos por parte de la porción más rica de la pirámide social en la región, de acuerdo con el reporte, en el cual se indica que América Latina y el Caribe es la segunda zona más desigual de todo el mundo, además de una de las más afectadas por la crisis sanitaria. 

El 1% más rico en el área “controla una proporción muy grande de los recursos totales y, por tanto, es pieza clave” para entender esta asimetría, señala el reporte. 

En el caso de Chile, Brasil y México, acaparan la mayor concentración de beneficios, pues el 10% más alto captó el 57% de los ingresos nacionales y el 1% más alto el 28% en 2019. “La concentración del ingreso en estos países es persistentemente alta y aumenta en el tiempo”, de acuerdo con el documento.

Los países de la región suman hasta ahora unos 36 millones de casos y más de 1.2 millones de fallecimientos, sobre un total de 179 millones de infecciones y 3.9 millones de fatalidades en todo el mundo, agrega. 

Brasil destaca por ser el que más contagios registró (unos 18 millones) y también fallecimientos (más de 500.000). 

El PNUD señaló que América Latina se convirtió en “epicentro de la pandemia” con efectos “desproporcionados”.

La pandemia disparó “múltiples crisis tanto económicas como sociales” que se reflejan en “una economía en contracción con un espacio fiscal limitado, con un aumento de pobreza y hambre”, según el recuento. A juicio del organismo especializado de la ONU, la región cayó en “una trampa de desarrollo” debido al Covid-19, derivada de la combinación de la disparidad social y el mediocre crecimiento económico. 

 “La pandemia de Covid ha aumentado enormemente la brecha entre riqueza y pobreza extremas, al igual que la vulnerabilidad en América Latina y el Caribe” dice el informe.

El empantanamiento en el cual se encuentran los países latinoamericanos les impide avanzar hacia la consecución de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, según los autores del informe. 

Los “progresos conseguidos en las últimas décadas son más desiguales en los países latinoamericanos y caribeños que en las otras regiones del mundo comparables con sus niveles de desarrollo”, exponen. 

Los indicadores sociales “están por debajo de lo que deberían tomando en cuenta que se trata de una región de renta media”, agregan. 

La publicación, que lleva como título “Atrapados: Alta Desigualdad y Bajo Crecimiento en América Latina y el Caribe”, hace notar que el subcontinente está inmerso en una especie de “círculo vicioso alimentado por la concentración de poder, la violencia y las políticas de protección social deficientes”. 

“Los tres factores se retroalimentan”, dijo el director regional del PNUD para América Latina y el Caribe, Felipe Calva. 

Calva llamó a los latinoamericanos a entender “la conexión entre todos estos factores y destaca un punto de entrada que puede servir para liberarse del bajo crecimiento y alta desigualdad: la implementación de sistemas universales de protección social que sean redistributivos, fiscalmente sostenibles y más favorables al crecimiento”. 

Al referirse a la “concentración de poder en manos de unos pocos que defienden sus intereses privados”, el texto señala que “la influencia política de estos individuos o grupos hacen mal uso del poder que detentan, distorsionando así las políticas públicas y debilitando las instituciones”. 

El funcionario puso como ejemplo “el papel de las élites económicas en el bloqueo a reformas fiscales que promoverían una redistribución más equitativa”. 

Publicidad