El presidente ruso, Vladimir Putin, lanzó hoy una advertencia y amenazó con que “si Rusia se ve amenazada, responderá con medios que sus oponentes aún no tienen”.

Putin hizo esas declaraciones desde su San Petersburgo, volviendo a levantar el espectro de un conflicto extendido a los sostenedores de Kiev.

“Si alguien de afuera tiene la intención de interferir en los eventos de Ucrania, pone en una amenaza a Rusia, nuestra respuesta será ultrarrápida. Tenemos herramientas que nadie tiene y las usaremos si es necesario. Quiero que todos lo sepan”, advirtió el líder del Kremlin en un discurso a los parlamentarios, evocando “amenazas geopolíticas” a Rusia.

El riesgo de una guerra que traspase las fronteras de Ucrania, además, fue planteado poco antes por el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky.

“El objetivo final de los líderes rusos -acusó el mandatario ucraniano- no es solo apoderarse del territorio de Ucrania, sino desmembrar toda Europa Central y Oriental y asestar un golpe global a la democracia”.

Y un primer intento de ampliar el frente, según Zelensky, ya se produjo con los ataques en Transnistria, la región separatista prorrusa de Moldavia en la frontera con Ucrania, organizados por los servicios rusos para “desestabilizar” la zona y arrastrar al país en el conflicto.

Las advertencias del presidente ruso se produjeron mientras su ejército continuaba bombardeando furiosamente Ucrania, que según su ministro de Defensa, Oleksy Reznikov, se esperaba por “semanas extremadamente difíciles”.

La ofensiva más intensa sigue siendo la del Donbas, donde, según Kiev, las incursiones se realizaron dos veces con munición de fósforo sobre la ciudad de Avdiivka, en la región de Donetsk.

“Primero atacaron anoche en las cercanías de la planta de carbón de Avdiivka y esta mañana en el centro de la ciudad. Y tras dos bombardeos -dijo el jefe de la administración militar regional, Pavlo Kyrylenko- estallaron varios incendios”.

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En la región de Lugansk, las autoridades informaron que una redada rusa golpeó un hospital en Severodonetsk, donde había varios pacientes y una mujer murió.

“Solo quedan dos hospitales en funcionamiento en la región, en Severodonetsk y Lysychansk”, y “hoy” los rusos “abrieron fuego deliberadamente contra el hospital en Severodonetsk.

Sabían que no estaba vacío, había pacientes y médicos”, denunció el gobernador Serhiy Haidai, agregando que “varios pisos del edificio resultaron dañados”.

En Orikhiv, en la región de Zaporiyia, dos voluntarios estadounidenses de las fuerzas ucranianas y militares estadounidenses veteranos -identificados como Manus McCaffrey y Paul Gray- fueron heridos por fuego de artillería.

Los rusos continúan su avance también en el sur, particularmente en la región de Jersón, de la que ahora reclaman el control total, amenazando con ir aún más al norte, donde estaría en la mira la ciudad natal de Zelensky, Kryvyi Rih.

En Mariupol no se frena el asedio a Azovstal. En las acerías hay más de 600 heridos, entre civiles y combatientes, sin medicamentos ni posibilidad de ser atendidos, denunció el comandante de la 36ra brigada de la infantería de marina ucraniana, mayor Serhiy Volyna.

“También hay cientos de niños que viven en condiciones insalubres y se quedan sin comida ni agua”, agregó, sugiriendo un nuevo plan de evacuación para tropas y civiles “al estilo de Dunkerque”, la acción de 1940 para liberar a las fuerzas anglo-francesas atrapadas por los alemanes.

Moscú, por su parte, volvió a denunciar ataques de las fuerzas de Kiev en su territorio.

Según el gobernador de la región fronteriza de Belgorod, Vyacheslav Gladkov, fue alcanzado un depósito de municiones cerca de la localidad de Staraya Nelidovka, que se prendió fuego.

Explosiones nocturnas fueron denunciadas también en el territorio fronterizo de Kursk y más al este, en la región de Voronezh, que alberga un centro militar estratégico para el transporte de tropas en el frente de Kharkiv y en Donbas.

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