La diplomacia latinoamericana vuelve a moverse. Los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia) y Claudia Sheinbaum (México) activaron esta semana una ronda de conversaciones telefónicas que apunta a reanimar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un mecanismo regional que en los últimos años ha perdido peso político.
Las llamadas se produjeron inmediatamente después de la cumbre Escudo de las Américas realizada en Miami por el presidente estadounidense Donald Trump, quien reunió a una docena de mandatarios latinoamericanos de perfil conservador alineados con la actual política exterior de Washington.
El eje de las conversaciones entre los tres líderes progresistas gira en torno a la próxima cumbre Cumbre CELAC‑África de Bogotá 2026, programada del 18 al 21 de marzo en Bogotá. El encuentro pretende revitalizar al bloque regional y relanzar la cooperación política y económica con el continente africano.
La CELAC nació en 2010, en un contexto dominado por gobiernos de izquierda y progresistas que impulsaban la integración latinoamericana como contrapeso a la influencia de Estados Unidos. Con el paso de los años, el cambio de signo político en varios países debilitó al organismo y redujo su capacidad de convocatoria.
El síntoma más visible de ese desgaste ocurrió en noviembre pasado, durante la cumbre CELAC-Unión Europea realizada en Santa Marta, Colombia. Apenas ocho de los 33 jefes de Estado del bloque acudieron al encuentro, una señal clara de la fragmentación regional que el presidente Petro intenta revertir.
Las gestiones comenzaron el lunes con una conversación entre Sheinbaum y Lula. Ambos mandatarios revisaron proyectos bilaterales en economía, educación, ciencia y energía. El presidente brasileño reiteró su invitación para que la mandataria mexicana visite Brasil y propuso organizar un foro empresarial binacional para ampliar las oportunidades de inversión. La visita podría concretarse entre junio y julio.
Dos días después, Petro habló por separado con Lula y Sheinbaum. Con el brasileño coincidió en la necesidad de fortalecer la integración latinoamericana en el marco de la cumbre CELAC-África y confirmaron su presencia en el foro internacional “En Defensa de la Democracia”, previsto para el 18 de abril en Barcelona.
En su conversación con la presidenta mexicana, Petro abordó temas globales como el conflicto en Medio Oriente y la coordinación política regional. Sin embargo, a la cumbre de Bogotá no acudirá Sheinbaum personalmente; México enviará a su canciller.
Las llamadas entre Bogotá, Brasilia y Ciudad de México reflejan algo más que simple cortesía diplomática. En el trasfondo aparece una disputa geopolítica: la búsqueda de reactivar la CELAC como plataforma de coordinación política frente a la influencia que Washington intenta reforzar en América Latina bajo la agenda de Trump.







