En medio de un entorno regional inestable por los ataques israelíes en Líbano, Estados Unidos e Irán sostendrán este sábado una nueva ronda de conversaciones en la capital pakistaní, con mediación del gobierno local y bajo estrictas medidas de seguridad.

El encuentro ocurre tras un alto el fuego de dos semanas impulsado por Washington y Teherán, cuya viabilidad enfrenta cuestionamientos por desacuerdos sustanciales entre ambas partes sobre un arreglo duradero.

Pakistán desplegó más de 10 mil elementos de seguridad en Islamabad ante la relevancia del diálogo. La delegación estadounidense será encabezada por el vicepresidente J.D. Vance, acompañado por el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner. Por Irán participará el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, junto con el canciller Abbas Araghchi.

Entre los temas centrales destacan el programa nuclear iraní, particularmente el enriquecimiento de uranio, el desarrollo de misiles balísticos y la reapertura total del estrecho de Ormuz, punto estratégico para el comercio energético global. Teherán busca, además, garantías firmes de Washington para un cese definitivo de las hostilidades.

Previo al encuentro, Irán presentó una propuesta de 10 puntos que incluye demandas como el retiro de fuerzas estadounidenses de la región, el control del estrecho de Ormuz y el fin de ataques israelíes contra grupos aliados, entre ellos Hezbolá. La iniciativa fue recibida con posturas encontradas en Washington: mientras Donald Trump la consideró una base negociable, funcionarios de la Casa Blanca la desestimaron por incompatible con su propio esquema.

En paralelo, la tregua enfrenta presiones por la ofensiva israelí en Líbano. Desde el anuncio del cese al fuego, se han reportado ataques que han dejado víctimas civiles, lo que Irán califica como violaciones al acuerdo. Israel sostiene que dichas operaciones no están contempladas dentro del pacto vigente.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que no existe un alto al fuego aplicable a Líbano y ratificó la continuidad de las acciones militares contra Hezbolá. No obstante, anunció la apertura de eventuales negociaciones con el gobierno libanés.

Por su parte, el presidente estadounidense advirtió que, de fracasar la tregua, podrían desencadenarse acciones militares de mayor escala. El Comando Central de Estados Unidos confirmó que mantiene fuerzas en la región en estado de alerta.

El desarrollo de las conversaciones en Islamabad se perfila como un punto crítico para la estabilidad regional, en un contexto de tensiones cruzadas y acuerdos aún frágiles.

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