El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que Cuba, México y Colombia podrían convertirse en próximos objetivos de Washington, horas después de la operación militar estadounidense en Venezuela que derivó en la detención del mandatario Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores.
Tras la incursión en territorio venezolano, Trump emitió una serie de declaraciones en las que vinculó a estos países con presuntas actividades relacionadas con el narcotráfico, al tiempo que insinuó posibles acciones futuras por parte de su gobierno, bajo el argumento de combatir el crimen organizado.
Durante una conferencia de prensa en la que ofreció detalles de la operación militar, el mandatario estadounidense fue cuestionado sobre el mensaje dirigido al gobierno cubano. En su respuesta, calificó a Cuba como “un caso interesante” y aseguró que atraviesa un momento de deterioro. Señaló que el sistema político de la isla “no ha sido bueno” y afirmó que su administración buscará abordar el tema, al considerar que se trata de una nación “en decadencia”, argumentando que Estados Unidos pretende “ayudar a su pueblo”.
En la misma línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que, de formar parte del gobierno cubano o residir en La Habana, existirían motivos suficientes para estar “preocupado”.
Trump también arremetió contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, a quien acusó de permitir la operación de fábricas de cocaína en su país y de facilitar el envío de drogas hacia Estados Unidos. En ese contexto, lanzó una advertencia directa al mandatario colombiano, afirmando que debería “cuidar su trasero”.
Como respuesta, el presidente Petro llamó a los países de América Latina a romper con lo que calificó como el control de Estados Unidos sobre la soberanía regional. A través de un mensaje público, sostuvo que la región debe “emanciparse de nuevo”.
En cuanto a México, Trump afirmó que “algo habrá que hacer” respecto a la situación del país, al señalar que los cárteles del narcotráfico ejercen el control, pese a reconocer una relación cordial con la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien describió como “una buena mujer” y amistosa.
Ante estos señalamientos, la mandataria mexicana respondió que Trump ha reiterado este tipo de declaraciones en otras ocasiones, aunque subrayó que existe una relación de comunicación y entendimiento con Estados Unidos en materia de seguridad. Reiteró que la postura de su gobierno se basa en la colaboración y coordinación, sin aceptar subordinación.
Las declaraciones del presidente estadounidense se produjeron en medio de una crisis diplomática tras la operación militar en Venezuela. México, Cuba y Colombia condenaron la incursión, al considerar que vulnera la Carta de las Naciones Unidas y pone en riesgo la estabilidad regional, al contravenir los principios de respeto a la soberanía, solución pacífica de controversias y prohibición del uso de la fuerza.
De acuerdo con información difundida por el sitio de noticias estadounidense Axios, legisladores demócratas y algunos republicanos en el Congreso estadounidense expresaron su rechazo a la operación, al señalar que se realizó sin autorización legislativa. El senador demócrata Tim Kaine anunció que impulsará una votación para exigir que cualquier acción militar futura cuente con la aprobación del Congreso.
El gobierno de Venezuela informó que el ataque estadounidense, calificado como una “agresión militar de gran escala”, afectó a Caracas y a los estados de Miranda, La Guaira y Aragua, dejando víctimas entre militares y civiles. Tras la detención de Maduro, considerada por Caracas como un “secuestro”, el Tribunal Supremo de Justicia ordenó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma la presidencia de manera interina.
Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron trasladados a Estados Unidos y permanecen detenidos en Nueva York, donde enfrentarán cargos por presunta conspiración narcoterrorista, tráfico de cocaína y posesión de armas de uso exclusivo.
Diversos países, entre ellos Rusia, exigieron la liberación del mandatario venezolano y condenaron la operación militar, al reiterar que Venezuela debe decidir su destino sin intervención extranjera. Moscú calificó el ataque como una violación al derecho internacional y a la soberanía del país sudamericano.







